La parte trasera de las cocheras pertenecientes a los departamentos del barrio Parque General Belgrano I contiene un relato. Como en una película realizada en stop motion, un individuo inicia un caminar calmo, pero este tránsito se transforma por momentos en marcha y en unos instantes en corrida. Incluso lo absorbe una grieta insondable. De allí sale expulsado como una hoja al viento que provoca con su libertad. De pronto se desfigura en un bollo de papel que inicia un viaje reformado en avión.

Se transfigura en un mensaje sin remitente. Después resurge de otra caverna oscura en forma humana y con los brazos suplicantes, trastabilla y adquiere posición fetal. Por último, se recupera y echa a andar tranquilamente. El mural intriga y hace voltear cabezas, inclusive las de quienes se trasladan a bordo del servicio público de pasajeros.

Sin embargo, una propaganda de la campaña del Frente Plural, realizada entre marzo y mayo de este año, veló parte del recorrido de este personaje al que hemos bautizado el "escapista urbano". El afiche que ahora lo cubre muestra el rostro del entonces candidato a diputado provincial (finalmente electo en el cargo) Matías Posadas. Así este mural corrió un destino similar al de las obras de los artistas Martín Córdoba y Julien Ginet, ubicadas sobre la calle Caseros al 1400. Pero estas paredes fueron directamente blanqueadas y repintadas con consignas políticas.

A pesar de la indolencia de los grupos militantes, el "escapista urbano" continúa con su voz inarticulada agitando las emociones de los que pasan cerca de él. "Es muy bueno el mural ese. No sé con qué fin lo hicieron pero te quedás pensando", dijo Virginia Burgos. Georgina Burgos apuntó: "El personaje escapa de este mundo que tanto lo consume hacia otra realidad". Por su parte Mauricio da Silva (20), estudiante de Arquitectura, señaló: "Siempre me cuelgo viendo eso cuando voy en el Transversal. Evidentemente, son una especie de portales por donde pasa un sujeto. Es muy entretenido porque se mete en un portal y vuelve a aparecer unos 50 metros más allá". La psicomotricista Natalia López (23), vecina de la zona norte, relató que lo ve siempre cuando pasa por allí en colectivo. "Pienso que es un ciclo de la vida, aunque me parece que eso queda a criterio de lo que uno quiera entender", opinó.

Federico Alcoba (31), técnico reparador, emparentó las formas atléticas y estéticas del personaje con la disciplina free running: "El movimiento de las piernas y el cambio del ángulo es similar a una técnica de salto a través de obstáculos, a menos que sea otra la idea que quiso expresar el artista a través de su subjetividad". Entre todas las concepciones posibles la más libre quizá fue la del comerciante Ezequiel Ramos (22), quien interpretó que allí hay dos personajes. "Observando al primer individuo de la imagen entiendo que es un delincuente que intenta robar a alguien. La víctima intenta escapar, pero no puede. En la anteúltima imagen se ve que la víctima cruza un portal, que para mí sería el momento cuando el chorro iba a asesinarlo. Al atravesar ese portal el que resulta muerto es el malviviente y la víctima resulta sana y salva... Debe de ser que estoy viciado por tanta delincuencia", detalló, disculpa incluida.

El Tribuno dialogó por teléfono con el estudiante de Artes Plásticas Diego Gauffin (20), quien lo plasmó a mediados del año pasado con la ayuda de sus padres. "Fue parte de una intervención, como planear un recorrido a lo largo de la bicisenda. Salir de la idea estanca de un mural fijo y generar una secuencia. La puesta se hizo a partir de la idea de la pulsión. Él empieza a correr, a sumergirse, a hacerse una hoja de papel, una hoja de un árbol, está en una mutación constante", expresó Diego. Para él el escapista es "la mutación que pasamos todos los que sufrimos la expansión del universo". Consultado acerca de por qué lo emplazó sobre esas paredes, expresó: "Vi semejante longitud acompañada de la bicisenda y me pareció un lugar sumamente rico para invitar a un paseo mediante los dibujos".

Diego está estudiando en Córdoba, pero sí supo de la invasión cometida por el grupo de pegatineros. Sin embargo, no lo intranquilizan las intervenciones. "Sufrió otras mutaciones. Hubo inscripciones en inglés y con aerosol como si este personaje hablara. Se ve que alguien se acercó y se sumó al viaje de este 'escapista urbano', como le llamás", relató. "Parte de la riqueza de pintar en las paredes es que uno entrega lo que pinta para que sea modificado, tapado por un afiche publicitario o por otras personas que aportan su mirada sobre el mismo viaje", continuó. Agregó que el mural no tiene nombre, aunque sí le puso un título a un corto que filmó durante su realización: "Trieb", por "pulsión" en alemán.

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