Hay noticias que ningún medio quiere dar, que ninguna persona quiere recibir. Pero el 4 de septiembre de 2014 hace exactamente un año, sucedió aquello que muchos intuían, aunque confiaran en los milagros.
Gustavo Cerati, líder de Soda Stereo, compositor e instrumentista prolífico, fallecía luego de la larga pausa en la que quedó sumergido tras un ACV. Para sus fans fue una pérdida irreparable. Para la música es una herida abierta.
Sin embargo, más allá de toda la tristeza que esta fecha provoca entre quienes lo admiraron, vale repetir su frase "usa el amor como un puente", para seguir recogiendo lo que sembró entre el público y los colegas.
En nombre de Cerati, muchos eligen celebrar su existencia y la obra de este artista que signó la cultura argentina con su impronta única.
El Tribuno dialogó con la baterista y cantante Andrea Álvarez, quien acompañó al músico en numerosas oportunidades. Ella dijo: "Tengo un montón de recuerdos de Gustavo y también lo que me pasa es que no me gusta mucho recordar. Está bien que este es el primer aniversario de su muerte y para todos los que lo conocimos resulta una cosa increíble. Es difícil de creer. Porque si hay algo que uno recuerda de él es que no era como muchos artistas que juegan con la depresión y con la oscuridad. Él no tenía nada de eso y era no solo muy positivo, sino que planificaba siempre a futuro todo y que jamás tuvo ningún tipo de cercanía con pensar que quería un final. Todo lo contrario, le encantaba la vida".
Álvarez mantuvo una amistad profunda con Cerati, y en ese sentido comentó: "Mi recuerdo global de él tiene que ver con esa sensación de vida, porque él siempre estaba generando, era muy apasionado. Después tengo recuerdos puntuales, de cuando empecé a tocar en Soda, de su forma de trabajar, la forma de trabajar de la banda y él estando ahí. Tengo muchas fotos en mi cabeza: Yo en una época tocaba en una tarima, arriba de él, y se daba vuelta muchas veces para mirarme. Tengo las fotos de esas caras en mi ser. El siempre estaba dispuesto a acompañarte para sumar".
La baterista, figura del rock nacional, participó, entre otros, de los conciertos de la gira "Me verás volver", que reunió a Soda Setero tras su disolución en 1997. Así retrató Andrea la actitud del músico en aquel momento: "Cuando volvió Soda me llamó varias veces porque yo no lo atendía y era graciosa esa situación. Con él siempre era un placer ensayar. Tenía esa generosidad de estar en el escenario y nombrarte todo el tiempo, siempre con mucho cariño, y el famoso de Burzaco a Nueva York y siempre hacíamos esa broma, porque nos hicimos muy amigos cuando yo viví allá".
Álvarez, que tiene una extensísima trayectoria dentro de la música, combina el talento con la sensibilidad, destaca que la ausencia de Cerati, para ella no es tal: "Yo lo tengo presente todo el tiempo. No puedo pensar que ya no está y tampoco me interesa ni acordarme. Cuando todos comenzaron a preguntarme qué iba a hacer el 4 de septiembre, no sabía ni de lo que me estaban hablando, porque nunca registré esa fecha ni la quiero registrar. Ni tampoco quise registrar los supuestos homenajes", recalcó.
Es cierto que cuando una figura de las características de Gustavo Cerati muere, algunos lo recuerdan con sinceridad y otros lucran o se pelean por el puesto vacante. Con todo, es cierto que personalidades como las del creador de "Amor amarillo" son irremplazables: "Él deja un agujero muy grande en la escena latinoamericana del pop rock de calidad. Creo que para la Argentina era el artista más internacional que había en el momento. Deja un hueco que nadie puede llenar, porque nadie le llega ni a los talones. Entonces empiezan a aparecer meras copias tratando de llenar eso. Si bien hay artistas que hacen lindos temas, nadie puede llegar a esa dimensión artística. Es otra raza de artista, es otra cosa, otro nivel", puntualiza.
Sobre los grupos que toman al pie de la letra las influencias del músico, Álvarez comentó: "Veo mucha gente que hace bandas tributo y creo que es lindo tocar los temas, rendirle homenaje desde ese lugar. Pero si había algo que a él le gustaba era la renovación y la creación. Si la gente quiere hacerle un real tributo, podría seguir su enseñanza mayor que era crecer, investigar y generar sus propios proyectos. Ese sería el legado más lindo para un artista, que no movilizó a la gente a hacer los temas de Soda Stereo sino a hacer su propia música, a artistas a tocar y a generar sus propias creaciones".
Andrea conoció de cerca a Gustavo y lo pone en el mismo sitio creacional que Luis Alberto Spinetta, habla de la importancia de hacer, aún con el temor de equivocarse, crecer a la música como una forma certera de recordar a aquel hombre visionario que se adelantó a su época y que tomó riesgos porque era un convencido de la vanguardia, siempre con un pie en el futuro: "Él tenía eso de siempre investigar, ir a más. Escuchás los discos y podés darte cuenta de que él sabía mucho de música y de la historia del rock. Y eso no pasa seguido, los pibes no investigan tanto, a pesar de que tienen todas las armas. El se había escuchado todo y seguía escuchándose todo lo que pasaba y esa sería una buena manera de homenajearlo: crear, investigar, aún a riesgo de no gustarle a todo el mundo", concluyó.

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