Hace un año, un día como hoy, la poesía argentina y del mundo quedaba un poco huérfana: Juan Gelman, el enorme versificador que obtuvo el Premio Cervantes en 2007, moría en México DF a los 83 años.
Con más de veinticinco poemarios y casi una decena de obras en prosa, Gelman es uno de los autores fundamentales de las letras argentinas contemporáneas, militante y hacedor de la palabra, el autor de "Mundar", renovó el universo poético con cortes de verso atípicos, con la irrupción de lo cotidiano, con una lírica que permitía el uso de diminutivos y otros recursos. Gelman resignificaba cada palabra con el gesto propio de su poesía.
Marcelo, su hijo desaparecido en 1976, Macarena -su nieta, recuperada en 2000- y Mara, su mujer y compañera, la realidad del hombre, fueron, entre otros, sus motores creativos, sus ejes poéticos.
Para homenajear a Gelman, BlaBlax dialogó con tres hombres de letras, los dos primeros fueron oradores en la presentación de "Hoy", el último libro del autor y compartieron junto a él reflexiones sobre su extensa obra, una obra que todo lector debería transitar.
El poeta Jorge Boccanera, explica: "Con Juan nos conocimos en 1975; este año se cumplen 40 de una amistad larga que me permitió la cercanía con el poeta fuera de serie pero también con el hombre en su cotidianidad, sus alegrías, su nostalgia, su dolor pero también su solidaridad, su humor, su lucidez. Un tipo que cruzó la erudición con las astucias barriales y que siempre apostó a la esperanza y a la vida con plenitud".
"En su primer libro "Violín y otras cuestiones", ya están presentes las obsesiones que van a atravesar su obra: la 'cuestión' es la justicia, pero además la belleza, la verdad, cuestiones todas que hacen centro en lo humano", recalcó Boccanera."La conducta de un hombre de convicciones profundas que nunca bajó los brazos, sigue estimulando como un ejemplo vigoroso", añadió.
"Amable, inteligente, irónico"
Por su parte, el poeta Daniel Freidemberg comentó: "Juan Gelman fue un hombre amable, inteligente, irónico. Practicó el periodismo y la militancia política, a su manera, jugándose a fondo, pero nada como la poesía fue tan constante y tan decisivo en su vida. Menos el Nobel, obtuvo todos los premios que un poeta puede ganar, pero no por eso pasó a ser un "poeta oficial": su poesía, que siempre había sido ante todo una búsqueda y una apertura (una apertura de la lengua y una apertura a la compleja realidad del mundo) pasó a ser una tarea cada vez más empecinada de indagación en zonas de la experiencia humana que en el lenguaje convencional no tienen cabida. Así, fue haciéndose cada vez más intrincada, pero movida siempre por un sentido de la belleza, una musicalidad y una capacidad de sugerencia extremas", destacó.

Desde Salta
Finalmente, el autor salteño Salvador Marinaro manifestó: "Juan Gelman dejó una obra que se expresa en los límites de un lenguaje. Desde "Cólera buey" hasta sus últimos libros hay una constante, quizás la persecución de lo indecible, que se afirma en sus modos de conversar con el poema, de quebrar la frase y hasta darle esperanza a la hostilidad".
"Su mérito -añadió- fue volver a la historia argentina y personal (la desaparición de su hija, el exilio en México, la búsqueda de su nieta) una lengua integral, que habla de la vida, la muerte y el futuro".
"A un año de su muerte, la obra de Juan Gelman sigue dialogando con lo que vendrá", puntualizó.
Palabra de editor

El editor de Gelman, Alberto Díaz, de Planeta, aclaró que el poemario "Amar a Mara" no es un libro póstumo si no una recompilación de poemas inspirados en su mujer, que se ha editado en México. Tiene, como novedad, ilustraciones de un famoso plástico oriundo de ese país.
"Es un libro objeto que aún no se publica en Argentina por las cuestiones de sucesión naturales ante cualquier fallecimiento", explicó el editor del poeta desaparecido hace un año.

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