Hace más de un año Susana Raquel Rivero (50) se sacudió la bruma de un sueño agitado, escribiendo un proyecto para erigir el monumento a la Pachamama. En sus visiones oníricas se mezclaban imágenes de los ritos que oficiaban sus abuelos en Potrero de Uriburu (Rosario de Lerma) con una sensación subliminal de que la Madre Tierra solicitaba una puesta en memoria. Presentó su plan y en tiempo récord obtuvo la aprobación del Concejo Deliberante.

Así el 1 de agosto del año pasado se inauguró la obra, emplazada en la intersección de la avenida Hipólito Yrigoyen y la calle Pedro Pardo. La escultura de concreto reforzado, patinada en bronce y erigida sobre una base de piedras, representa a una mujer de cabellera trenzada y rasgos collas. En torno de ella hay vasijas y cuencos. Además la Madre Tierra sostiene un cuenco con frutos de las cosechas. Durante el acto muchos realizaron pedidos que -misterio o creencia- se cumplieron. "Mi Pachamama trae suerte, y en esto me siento igual que Mirtha Legrand. De vez en cuando cae algún turista que me agradece porque participó de nuestra ceremonia y todos los pedidos se le cumplieron", comentó Susana. Y cita a dos señoras de Buenos Aires que hace unos días se acercaron al local de artesanías en alpaca, madera de algarrobo y telas de aguayo que Susana puso hace años debajo del teleférico. "Estaban muy emocionadas porque obtuvieron el auto, la casa, se casaron y consiguieron trabajo", detalló.

También un sonidista le contó que había logrado comprarse una camioneta y equipos nuevos. Susana, alentada por los agradecimientos pero, sobre todo, por su devoción a la Madre Tierra, guarda, replica y comparte conocimientos rituales de sus ancestros que transmite a sus dos hijos: Aarón Gustavo Rivero (29), artesano en alpaca, y Paola Alejandra Giménez (24), que trabaja en el local familiar. A su vez, Susana los recibió de la coplera Felipa Nieves Carrizo (78). Con ese legado inmaterial y tan rico en las espaldas, ella advierte: "Estaría bueno que los maestros vengan con los alumnos a visitar el monumento. Acá vinieron turistas que asistieron a la ceremonia y me dijeron que iban a replicarla en Suiza. Acá veo que traen a una Virgen de otro lugar y la adoptan, pero por qué en las escuelas no enseñan cada primero de agosto cómo se hace el ritual para que no se pierda".

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