En la vida de Jorge Garnica, casi todos los caminos conducen a las máscaras: el carnaval de la infancia, su amor por la cultura africana, un libro que le regaló en los 90 un amigo cubano y -desde hace menos tiempo- el descubrimiento de ese maravilloso tesoro que resguarda el Museo Casa de Arias Rengel de Salta: la colección Campomar de Arte Africano.
Jorge Garnica nació en Buenos Aires. Es pintor, dibujante y constructor de juguetes escultóricos. Su muestra "Máscaras" estará habilitada al público hasta fin de mes en el museo de La Florida 20.
Sus obras ocupan tres de las salas de la institución: las máscaras de Garnica nos observan, inmaculadas, desde las paredes, cargadas de intenciones y simbolismos. Se asemejan a las representaciones que el autor guarda en su imaginario cargado de mitos y relatos, pero liberadas de colores y dibujos que remitan a un significado arquetípico. Las máscaras de Garnica son blancas y su sentido puede dispararse en diferentes direcciones: pueden ser esa ficción liberadora que nos colocamos para mostrar nuestra verdad o, por el contrario, pueden ser el disfraz que nos calzamos, convenientemente, para encajar en la sociedad.
Garnica es hijo de un músico santiagueño y fue educado por una abuela mendocina. Su casa estaba siempre poblada de elementos folclóricos y el interés por todo "lo popular" era moneda diaria. "En los años 90 empecé a investigar acerca de esa estética que tiene que ver con la Latinoamérica oculta. Fue antes de los festejos del quinto centenario. Me pareció que había que indagar en el tema de la identidad desde la diversidad cultural que nos caracteriza. Hay un aspecto muy negado que es la herencia precolombina, la cultura sumergida, la América profunda de la que habla el antropólogo Rodolfo Kusch", explicó el artista en diálogo con El Tribuno.
A esta vertiente se sumaron pronto las imágenes que llegaban, como oleaje suave, desde la patria de la infancia: "De chico viví el carnaval urbano donde las máscaras siempre estaban presentes. Carnaval que luego el gobierno militar interrumpió y sepultó. Me acuerdo que íbamos a carnavalear en familia, disfrazados, en un sulky", contó Garnica. Y siguió sumando eslabones al repaso: "Mi gusto por las máscaras viene también de un libro que me regaló en 1992 un amigo cubano, Pepe Franco, sobre una muestra que se hizo en el Centro Recoleta sobre artesanías de Brasil. Me quedé fascinado con esas máscaras que yo ya venía esbozando como diseño ligero", agregó. "Después está mi gusto por la cultura africana -siguió-. Las máscaras, de acuerdo a las regiones de África, tienen un sentido. Algunas con aureolas concéntricas tienen que ver con la mujer, con lo uterino. Mis máscaras son blancas porque, precisamente, tengo un absoluto respeto por la aplicación del color que hacen estas culturas".
La muestra de Jorge Garnica en el Museo Casa de Arias Rengel es una narración que va uniendo una sintaxis de imágenes. La exposición incluye, además de máscaras de su autoría, obras realizadas con materiales reciclados y 10 dibujos que se relacionan estrechamente con el concepto plástico y metafísico de la máscara. "Borges decía que uno trabaja a lo largo de su vida con dos o tres obsesiones, que les va dando forma y las modula. Bien, a mí me pasa eso: trabajo sobre temas como la identidad, los oficios, el quehacer popular y la manera que tenemos de documentar y valorizar eso que sentimos como propio", concluyó el artista, resumiendo sus coordenadas.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia