El Bicho Gómez es Marcos Gómez. Hombre de cuarta generación de circo, de esos que disfrutan cuando la gente disfruta, que es feliz cuando arranca una sonrisa a un niño y para quien la actuación es y será siempre su alimento más exquisito. Con familiares y compañeros de circo, recorrió cada rincón del país.
Uno de los aspectos más particulares de la niñez del Bicho Gómez es que fue criado con un chimpancé. "Los monos estaban en las jaulas y mis viejos la sacaban cada tanto, la traían al trailer, a nuestra casa rodante, como si fuese un chico más. Me acuerdo que le decía 'andá a buscarlo al bicho' y adonde estaba yo se venía la mona, me abrazaba y me llevaba con mis viejos", recuerda el actor cada vez que puede.
Más cerca en el tiempo, tuvo el privilegio de compartir la televisión durante cinco años, en "Mañanas informales", conducido por Jorge Guinzburg y Ernestina Pais, en su rol de payaso Mala Onda. Varios teatros también lo aplaudieron. El año pasado, la televisión y Marcelo Tinelli con su Bailando por un Sueño lo sentaron en los livings de la casa de millones de argentinos, parte de los cuales hicieron con su voto que ganara el certamen con su notable compañera Anita Martínez. Y este año volverán a la pista a defender el bien ganado primer lugar.
Hoy, mañana y el domingo, el Bicho con el Cirque XXI estará en Salta, en la zona del monumento 20 de Febrero. Ayer, en un alto de sus ensayos en Buenos Aires, atendió por teléfono a El Tribuno.

¿Qué tiene que ver este espectáculo con aquel circo criollo que seguramente vos mamaste desde niño?
Es una mezcla. Estoy yo con mi humor, el de los payasos de cuando éramos chicos, de esos que vimos por televisión, Biondi, Olmedo, Porcel... con esta nueva manera de hacer los espectáculos con el soporte en la tecnología.

¿Cuál es el secreto de Bicho Gómez para hacer reír a la gente en estos tiempos de tanta prisa y preocupaciones?
Trato de hacerlo con lo que a mí me gusta, con lo que a mí me pone bien... El que me ve a mí y tiene más o menos mi edad se acordará de lo que veíamos cuando éramos chicos, y los más jóvenes descubrirán otra forma de hacer humor, diferente a la que se ve hoy por los medios.. Estas son cosas que los más chicos no conocen, por eso me parece muy bueno cuando se enganchan, porque ven reír a los mayores que, a su vez, se ríen porque seguramente recuerdan cosas, ellos también se ríen. Así, la familia se divierte junta, y eso para mí es extraordinario.


¿Qué tiene el circo que ha podido sobrevivir a este tiempo de tanta invasión tecnológica?
Es que el circo no muere nunca. Es el único espectáculo que llega a las ciudades pero también llega a cada pueblo; llega adonde no llega la televisión ni el teatro ni el cine. El circo tiene ese secreto de unir a la familia y que todos la pasen bien.


Inclusive, hasta ha sido ninguneado y hasta desprestigiado.
En un momento quedó rezagado, sí, porque el mundo evoluciono de una manera y el circo no encontraba su lugar... crecieron el cine, la televisión, el cable, la computadora... y el circo no encontraba la forma. Pero ha sido a partir de la difusión del Circo du Soleil que encontró una nueva manera de encontrar un espectáculo, por eso suma la tecnología, la iluminación, el sonido. Todo eso hace que el espectáculo del circo vuelva a gustar mucho.

Tu vínculo con el circo es de toda la vida.
Soy cuarta generación de familia circense. Nací en el circo y con el circo recorrí el país hasta más o menos los 27 años. Después me fui del circo a descubrir ese nuevo mundo del teatro y la televisión, pero Fabián, que es el dueño del Circo XXI, es el que me permite que cada tanto yo pueda volver al circo para despuntar el vicio y pasarla bien bajo la carpa.

¿Cómo recordás al payaso Mala Onda y cómo a Jorge Guinzburg?
El payaso Mala Onda es un personaje entrañable que me acompañó durante cinco años en un programa que fue un hito en la televisión. A la mañana no había mucho y a Jorge se le ocurrió hacer el programa. Irrumpimos en las mañanas televisivas. A mí me permitía la libertad de hacer lo que quería, lo que me gustaba y, aparte, lo digo siempre, estar la lado de Jorge durante 5 años, para mí fue una beca, en ese tiempo aprendí, crecí, fue muy impor tante para mi vida actoral y personal.

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