Hoy se reúnen en plaza 9 de Julio distintos organismos relacionados con la salud mental en la jornada en que se recuerda su situación a nivel mundial. Sobre todo se dará difusión a la nueva Ley de Salud Mental, que invierte muchos de los conceptos que hasta ahora se tenía de su ubicación en la sociedad. Entre los presentes, y como una de las pruebas dentro de su formación, estará el elenco de teatro "El paraíso de los amargados", de pacientes del hospital neuropsiquiátrico Miguel Ragone.

Hace 26 años que existe, fundado y conducido por un actor y director de nuestro medio, José Sivila. Docente teatral, payaso hospitalario y formador práctico de payasos hospitalarios, es cofundador del grupo de payasos hospitalarios "Narices Felices". Desde hace cuatro años que lleva adelante el taller de radio "La Parlanchina", nombre de la propaladora con la que amenizan la vida del psiquiátrico. "Pronto vamos a salir al aire", adelanta. Pero "El paraíso..." ya tiene ocho festivales latinoamericanos de teatro, forma parte del Frente de Artistas del Borda. De esta manera Sivila ha sido invitado a dar charlas sobre arte y salud mental en nuestro país y el exterior.

"¿Dónde está la línea que separa la locura de la cordura? Siempre se dice que el artista debe tener mucho de locura para hacer su arte, pero en el caso del paciente debe tener mucha cordura. Para cualquier persona, sea su estado el que sea, el arte es el espacio del deleite, para conectarse con lo más profundo de uno mismo. Y tener que usar ese espacio, para un paciente psiquiátrico, respetando sus fronteras, es muy difícil y a la vez, si lo logra, un gran avance", dice Sivila.

Su otro compromiso, como payaso ínterhospitalario, también tiene a la salud como principio y escenario de fondo. "El payaso y su presencia en el ámbito hospitalario genera un espacio donde el juego y la fantasía abarcan a toda la población hospitalaria, no solo al paciente. El paciente pasa a ser sujeto, con nombre y apellido, se convierte a través del juego en un sujeto creativo y las situaciones que se generan provoquen la risa. Está comprobado que una persona que ríe tiene menos enfermedades que una seria y de mal carácter. Reírse incrementa la autoestima y la confianza en personas deprimidas. Y corta el pensamiento negativo, ya que no podemos pensar y reír a la vez. Un minuto de risa diaria equivale a 45 minutos de relajación. Todo arte es terapéutico", asegura Sivila.

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