Comenzó a bailar a los 18 años y hoy tiene 22. En cuatro años aprendió tanto que, tras una audición que se realizó en marzo en el estudio de Patricia Arnoldi, fue uno de los beneficiados con una beca para tomar clases de danzas en la American Academy of Ballet, en la ciudad de Nueva York. El joven bailarín es Fernando Rodríguez. Hoy siente que la danza es una disciplina pero, por sobretodo, un estilo de vida. "Siento que no solo es un entrenamiento físico, sino que además te abre mucho la cabeza y te hace ver el mundo con otros ojos", expresó durante una entrevista con El Tribuno.
La audición fue el 12 de marzo. Al ser seleccionado recibió el arancel del 75 por ciento de la beca que incluye la estadía en el campus de la universidad y la comida, además de las clases con los grandes maestros que trabajan en esa prestigiosa academia. El otro 25 por ciento y el costo de los pasajes debe solventarlo por sus propios medios por eso junto a amigos y familiares comenzaron una campaña para recaudar el dinero que le falta: alrededor de $35 mil. Por eso gestiona becas en la Provincia pero también recibe la colaboración de quienes estén dispuestos a ayudar. Por ahora, el medio es comunicándose con el al teléfono 155988018, aún no ha podido abrir una cuenta bancaria. Debe viajar el 22 de junio. La beca es del 26 al 6 de agosto.

Fernando baila desde los 18 años, cuando cursaba el último año del secundario. Empezó bailando salsa, en un grupo de baile y ritmos latinos. A los 20 años quiso comenzar algo nuevo y se le ocurrió probar con la danza clásica, la base de todas las danzas. Quería perfeccionarse más, mejorar posturas y bailar más. Comenzó en el estudio de Emilia Martearena. En 2015 conoció a su maestra, María Fernanda Blanco y comenzaron, a partir de julio, a trabajar de manera particular. Con ella logré esto, ganar la beca. En 2015 conoció a su maestra, María Fernanda Blanco y comenzaron, a partir de julio, a trabajar de manera particular. "Con ella logré esto y también quiero agradecer a la profesora Candela García que nos ayudó mucho", dijo.

Además estudia Licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad Nacional de Salta. Le quedan tres materias para obtener el título. Fernando, además, trabaja en una heladería y, por estos meses, todo lo que gana trata de ahorrarlo para acercarse aún más a su sueño de bailar con los más grandes en Nueva York, allí tendrá la posibilidad de tomar clases con bailarines como Paloma Herrera.

Y el joven bailarín dice que bailar le ha cambiado su mirada sobre el mundo. ¿En qué sentido? "Estoy más relajado. Además quiero mucho a Salta pero me dieron ganas de conocer los teatros del mundo, conocer bailarines de otros lugares. En mi vida personal siento que las cosas me pasan por otro lado, es como que me siento más liberado, más libre", expresó. "Sirve mucho salir al exterior. Siento que muchas veces el mayor maestro que podés tener son los viajes. Viajando por el mundo se aprende muchísimo", agregó.
"Cuando uno baila no lo hace para uno, lo hace para un público. No solo en la parte técnica de un show que uno levanta una pierna o salta. El bailarín tiene que transmitir algo a la gente y creo que eso es lo que más me gusta, lo disfruto".

Fernando se entregó a la danza. Lo disfruta más que a nada. Y ahora, además, está muy cerca de cumplir un sueño.

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