Carlos Villamayor comenzó a estudiar danza clásica recién a los 18 años. La demora no empañó para nada su talento y culminó su exitosa carrera en el Ballet del Teatro Argentino de La Plata. Una vez retirado y luego de haber colgado las zapatillas, su conexión con el baile clásico, lejos de romperse, se fortaleció. La razón: por designios del azar, Carlos Villamayor se convirtió en uno de los fotógrafos favoritos de los grandes referentes de la danza.
El artista estuvo en Salta hace pocos días y dejó inaugurada la muestra "El arte de la danza" en el Centro Cultural América (Mitre 23). Las obras podrán visitarse hasta el 27 de abril.
Luego de que el trabajo fotográfico de Villamayor comenzara a ser reconocido por los propios bailarines mediante el comentario boca a boca, en 2011 lo convocaron de las Galas Internacionales de Ballet de Buenos Aires para que fuera el fotógrafo oficial del evento. A partir de ese momento, pasó a ser número cantado en los espectáculos de danza.
"Llevo todo mi conocimiento y experiencia como bailarín profesional a este maravilloso y mágico mundo de la danza para poder captar a través de la lente no solamente ese instante único e irrepetible de un salto, equilibrio o posiciones correctas, sino también la emoción y el alma del artista", manifiesta el artista con respecto a su trabajo.
"El arte de la danza" está conformada por imágenes de bailarines argentinos de los últimos tiempos, de proyección internacional tales como Paloma Herrera, Marianela Núñez, Julio Bocca, Maximiliano Guerra, Hernán Piquin, Cecilia Figaredo, Federico Fernández, Julieta Paul y Karina Olmedo, entre otros. Las imágenes incluyen además variedad de estilos, como el clásico, tango, folclore, moderno y español.
Su trayectoria como bailarín ha contribuido, sin dudas, a proporcionarle a cada una de sus tomas un halo de sensibilidad, precisión y justeza. Se dice de Villamayor que en sus fotografías logra, como pocos, captar la fugaz materia de la danza.
"La fotografía de danza es una especialidad. No solamente tenés que conocer la máquina que usás para hacer las fotos, si no que tenés que saber de baile, sobre todo de danza clásica -precisó el artista a El Tribuno-. Lo que tengo en claro es que, en mis fotos, el bailarín es la prioridad. En la imagen tienen que apreciarse las líneas correctas que le enseñan desde el primer día de clase, porque es muy difícil llegar a bailar bien. En esa foto deben estar resumidos todos sus años de estudio", remarcó Villamayor.
Sobre sus modelos, el fotógrafo admite: "Los bailarines son insoportablemente exigentes a la hora de elegir una foto porque miran detalle por detalle: el cuello, la mano, la rodilla, el codo, el traje que llevan puesto...". Por haber experimentado el escenario, Villamayor entiende las exigencias e intenta satisfacerlas. "Creo que por eso me he ganado el respeto de tantas primeras figuras de la danza mundial. Cada vez que hago un disparo, busco en ese bailarín la perfección del salto y el arte que despliega en cada movimiento", concluyó el fotógrafo.

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