Hay apenas un puñadito de puertas para regresar al pasado: textos, imágenes, sonidos y ciertos objetos que, por alguna razón, permanecieron inmunes al paso del tiempo. Guillermo Elías es salteño, docente, blibliotecario, locutor e investigador. Tiene 45 años, vive actualmente en Buenos Aires y conserva intacta la fascinación que, a los 6 años, se le instaló en el alma cuando escuchó por primera vez el sonido de un fonógrafo rescatado de un cuartucho de la casa paterna. Desde entonces se ha convertido en uno de los mayores coleccionistas de fonógrafos y grabaciones antiguas en discos de pasta y cilindros de cera. En 1997 Elías comenzó a escribir un libro donde intentó resumir las historias y anécdotas surgidas a lo largo de 40 años de coleccionismo. El resultado: Historias con voz, una instantánea fonográfica del Buenos Aires de principios del siglo XX, conformada por textos y un DVD con 47 registros sonoros originales. La publicación que invita a revivir las voces y sonidos de la gran ciudad entre 1900 y 1920 se presentará hoy a las 19 en el Museo Histórico del Norte (Caseros 549).
Historias con voz -precisa su autor- crea una instantánea fonográfica de la ciudad y sus personajes y, a través de esos sonidos cautivos, el lector y oyente puede espiar la vida cotidiana a principios del siglo pasado, situándose en el patio de conventillo, en un baile orillero o en una escuela pública. El DVD que acompaña al libro también guarda el registro de los pregones callejeros, la melodía del organillero, el diálogo de los inmigrantes. Incluso se pueden escuchar lejanísimos tangos y la primera versión instrumental en disco del Himno Nacional Argentino. Del variado cúmulo de hechos sociales atesorados en el registro fonográfico, Elías destaca especialmente "la primera publicidad grabada en la Argentina, en 1911, los sonidos de Buenos Aires y las voces de Juan Zorrilla de San Martín, Carlos Guido y Spano, José J. Podestá, Juan B. Justo, Alfredo Palacios, Enrique Dickman y Mario Bravo, entre otros".
Historias con voz es el producto final de la larga investigación que Guillermo Elías realizó con el apoyo de la Fundación Industrias Culturales Argentinas (www.fica.org.ar), institución que trabaja por el rescate de nuestro patrimonio cultural. El libro el corolario de una vida apasionada por las voces y sonidos que resistieron el paso del tiempo. "Este libro corona mi trabajo porque es el relato de toda mi investigación, con una selección de las grabaciones más raras e inhallables", subrayó Elías a El Tribuno.
El escritor e investigador nació en Salta en 1970 y se declara discófilo desde los 6 años. "Decidí radicarme en Buenos Aires porque allí podía encontrar
este tipo de material. Diariamente recorría las librerías más antiguas en una especie de cacería de reliquias relacionadas con los orígenes de la grabación del sonido. Como estudiante, muchas veces me gasté el estipendio mensual para comprar alguna de estas piezas inhallables", confesó Elías. En su colección actualmente atesora alrededor de 15 mil discos de pasta en 78 rpm y 700 cilindros de cera, entre otros materiales fonográficos y bibliográficos. Además, está trabajando en la restauración del primer fonógrafo que utilizó Edison en 1877 para hacer la primera grabación de la historia.

Voces del novecento

"Con la invención del fonógrafo en 1877 se abrió una nueva posibilidad de registro que se sumó a los ya existentes: escritura y fotografía. Este artilugio funciona hoy como una especie de 'máquina del tiempo' que nos permite devolver a la Ciudad de Buenos Aires las voces y sonidos que se creían perdidos", señala Guillermo Elías, responsable de abrir ese portal al pasado a través de 'Historias con voz'. Los sonidos cautivos en el libro transportan al lector y oyente a un patio de conventillo, a un baile orillero o a una escuela pública; le permiten escuchar los pregones callejeros, el organillo y el diálogo de los inmigrantes. También vivenciar la Gran Fiesta del Centenario, el paso del cometa Halley, o simplemente escuchar unos tangos criollos interpretados por la Banda Municipal de Buenos Aires. También atesora la primera versión instrumental en disco del Himno Nacional; la primera publicidad grabada en la Argentina; una milonga de Villoldo que puede considerarse el "Cambalache" de 1910, y la voz del poeta Carlos Guido y Spano.

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