Ese mundo bohemio, andariego, ligado al tacto y al suelo que conforman los ceramistas, se instaló el fin de semana último en San Carlos para hacer hablar al Barro Calchaquí. El centro de reunión fue la popular plaza 4 de Noviembre que recibió la bendición del sol de los valles durante los seis días que duró la fiesta que le puso alas a la tierra.

La temática de este año fue "La Cultura Popular Norteña", entendida como el conjunto de las manifestaciones culturales de la memoria y de la vida colectiva de los pueblos, tanto material como inmaterial, propias tanto de su realidad concreta como de su cosmogonía mágica; haciendo hincapié en el noroeste argentino. Los ceramistas trabajaron con este concepto y la temática tuvo tal fuerza que impregnó todas las actividades del evento.

Llegados de todas partes, los artistas reciclaron la arcilla en formas nuevas y le dieron significado norteño.
"No hubo un podio con tres lugares, sino que el jurado destaco aspectos de varias piezas de ceramistas que participaron: Osvaldo Fuentes de Buenos Aires: Expresividad y construcción; Colectivo de ceramistas de Oberá (Misiones): Expresividad de la figura; Mariana Gabor (Buenos Aires) y Sol Novelo (Córdoba), trabajo en conjunto: Interpretación creativa de la figura; Alejandra Franco de Entre Rios: Expresión del rostro de la escultura; Marcelo Troxler (La Caldera, Salta): Estilización de la temática y resolución formal; Alcira Farfán (Jujuy): Interpretación simbólica de una tradición; y Julia Díaz (San Carlos): Logro simbólico de los cuatro elementos de la cerámica", detalló Gastón Contreras, organizador del evento junto a Juan Nadalino y Azul Nanni.

Si se pudiera describir el ambiente en la plaza de los ceramistas, se diría que abrazaba el aire una conmovedora solidaridad. Todos, del este y del oeste, de arriba y de abajo del país, se unieron en una especie de cofradía mágica y creativa.

Fabiana Sacnun, de Rosario de Santa Fé, dijo de este encuentro calchaquí: "Usar un mismo barro es habitar un mismo espacio y asir lo más profundo de la Pachamama. Nadie es el mismo luego de esta experiencia. Aún no decantan todos los sentidos, pero quiero agradecer a los organizadores y a cada uno de los que circuló por la plaza de San Carlos, por tanta buena cosa que dejó en mí y por el compromiso de construir solidariamente entre ceramistas".

Rosangela Manzione, de Junín, Buenos Aires, expresó: "No se vuelve de Salta, ni de San Carlos, se vuelve del Barro, un evento con entidad, identidad y estatus de lugar. El Barro Calchaquí propone una secuencia de acciones que no pueden medirse cuantitativamente, lo que no impide dimensionar el "tamaño" de la convocatoria. He ido y vuelto una y otra vez, y siempre encontré algunas respuestas y nuevas preguntas que me hacen volver y agradecer que el saber cerámico vibre así".

Los alfareros creen con fe religiosa en lo que hacen, en las mutaciones de la tierra y en la paciencia del fuego. Ahora les toca masticar la espera y recordar con melancolía esta fiesta de barro que los reunirá de nuevo en julio de 2017, en la plaza 4 de Noviembre de San Carlos. Será otra cita a ciegas con la tierra colorada que nunca los defraudará, sino que los dejará más enamorados del sol y la arcilla calchaquí.

Pachamama

Barro Calchaquí


Desde Concordia, Entre Ríos, llegó Alejandra Franco al Barro Calchaquí y dijo: “Había escuchado mucho sobre esta fiesta y recién ahora pude venir. Estoy muy feliz, sorprendida de ver tanta gente joven haciendo cerámica. Se podría creer que este es un oficio estancado, pero no, hay mucha gente joven acá que toma a la cerámica como una profesión, que investiga, estudia e intercambia conocimientos. En San Carlos se siente que la alfarería, la cerámica no se va a perder nunca, porque la tierra está ligada profundamente a la evolución del hombre y de la civilizacion. Yo con mucho amor y respeto hice una Pachamama, siguiendo la consigna del encuentro. Mi obra es un homenaje del Litoral a este Norte maravilloso.

Mujer semilla

Barro Calchaquí


Mariana Gabor de Buenos Aires y Sol Novelo de Córdoba, se unieron en San Carlos para crear con arcilla una pachamama Zen, a la que llamaron “Mujer semilla”. Mariana contó: “Hace años que escucho hablar del Barro Calchaquí que cada año crece más y quería venir. El encuentro superó todas mis expectativas, hay gente de todo el país y como está lleno de contenido, es hermoso. La organización tiene unas características únicas, tiene un gran perfil solidario que nos pone a los ceramistas como protagionistas y es todo muy compartido. En mi día a día soy profesora de Arte, soy escultora y ceramista, pero todo lo que sea plástica me gusta. Acá en San Carlos me siento especialmente ceramista”.

La diablada

Barro Calchaquí


Osvaldo Fuentes es de Hurlingam, Buenos Aires, y muy conmovido, comentó: “Me enteré por uno de los organizadores, Gastón Contreras, con quién compartimos otro proyecto de ceramistas. El Barro Calchaquí es una meta por cumplir. Es mi primera vez aquí y estoy fascinado de trabajar en la plaza, las charlas, las horneadas, la comunidad, todo es maravilloso aquí. Soy docente de una escuela de arte en Morón, trabajo en la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, dando charlas y talleres y tengo mi taller privado. La cerámica es una vocación, uno piensa con cabeza de alfarero. Por eso acá uno se siente en comunidad, que habla el mismo idioma con los compañeros. Hice una diablada para participar”.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia