Andariego por derecho propio, Leopoldo "Teuco" Castilla desarma de vez en cuando alguna valija en Salta. El domingo pasado se sentó frente a un auditorio en la Sala Walter Adet de la Biblioteca Provincial para compartir algunos poemas de su penúltimo libro "Era el único planeta que cantaba", publicado por Editorial Visor de Madrid. La antología reúne textos seleccionados de toda la obra del Teuco. Está prologada por el poeta Rafael Felipe Oteriño y las palabras de contratapa son de Graciela Maturo. Durante la presentación de la antología en Salta, el Teuco sumó a su obra otra lectora de lujo: Teresa Leonardi "Kuki" Herrán, una voz sabia y persuasiva, empapada de lirismo universal. Ella fue la encargada de presentar esta obra del Teuco, "de una calidad y de una belleza extraordinarias". El acto marcó el cierre de Salta Expo Libros 2016, que se llevó a cabo durante cuatro días en el Complejo de Bibliotecas y Archivo de la Provincia (Belgrano y Sarmiento).
"Era el único planeta que cantaba" fue publicado por Visor con la colaboración del Ministerio de Cultura de Salta. Reedita poemas de 17 libros del Teuco, desde "Versión de la materia" (1982) hasta "Poesón (al universo)", su último poemario, actualmente en proceso de edición.
Sobre la obra de este poeta "insumiso", remarcó la presentadora: "Heredero del Rilke más hondo, Castilla se consagra como una de las voces más altas y notables de América Latina".
"Kafka aconsejaba leer esos libros que nos perturban. Un libro debe ser como un pico de hierro que rompe el mar congelado que tenemos dentro", comparó Kuki, colocando en esa categoría medular a la voz poética del Teuco.
Herrán ubicó a Castilla, a su vez, en el linaje de "esos señores instantáneos que caminan por el aire", de esos poetas "menesterosos" que "se arriesgan a indagar y a plantear hipótesis sobre la complejidad del universo, valiéndose de su mirada anfibia", regido siempre por el principio de la incertidumbre. El resultado de la tarea: libros de gran intensidad, rigor, lucidez y ensoñación.
Para Castilla, la poesía actúa como un instinto de preservación de todo lo que existe. Y así la vive, como una obstinada búsqueda del origen de todas las cosas. Releva y revela -sostiene Kuki- la topología antológica de lo visible y lo invisible.
La poesía de Leopoldo Castilla ha sido traducida al inglés, ruso, italiano, chino, sueco y árabe. Ha obtenido el Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes en 2000, el Premio de Poesía Esteban Echeverría en 2013 y el V Premio Internacional de poesía Víctor Valera Mora del Ministerio de Cultura de Venezuela en 2014, entre otros.
La presentación de "Era el único planeta..." cerró con la lectura en voz alta, de parte del autor, de un puñado de poemas. Algunos ecos: "... Un día me suicido para verme,/ para acordarme de mí cuando sea grande./ Sé cuántos gallos asesina el alba/ y que las tardes son una sola tarde. Aún no/ terminé de contar las estrellas./ Por eso aquí no se muere nadie./ Yo los salvo./ Tengo una espada/ y camino por el aire" (fragmento del poema XXIII, de "Manada").

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