No siempre un músico del underground contiende con las ansias de tocar ante un escenario extasiado y repleto. También es una versión más de la historia que quien acompaña grupos o solistas como profesión se constituye solo en una voz subordinada. Al menos es la verdad que se desvela de la charla con Ariel Funes (39), Franco Monaldi (29) y Facundo Zarra (31). Los muchachos conformaron hace 2 años un trío instrumental y están tocando en distintos pubs de la ciudad y a la gorra. "Lo que hacemos tiene un toque unplugged porque nuestra idea no es salir a reventar, sino que la música se pueda disfrutar cuando se está comiendo o tomando algo", definió Facundo. Él toca instrumentos de percusión como batería y cajón peruano. Mientras que Ariel es guitarrista y Franco, bajista. Los 3, músicos de profesión, se acoplan frecuentemente a grupos o solistas y al hacerlo brindan su excelencia, pero la camaradería y las charlas compartidas en encuentros donde coincidían los llevaron a gestar un proyecto para el que versionan música popular.
El repertorio
Al momento de definir un repertorio dicen que optaron por asumir riesgos que tal vez otros grupos no se animan a tomar. Así incluyeron ritmos iberoamericanos como flamenco, funk y bossa nova, a los que ellos consideran géneros del mundo porque trascienden las regiones y, sobre todo, les permiten la interpretación con sonidos intimistas que no necesariamente aparten al público de su punto de atención. Entre un compromiso y otro hallan tiempo para ensayar, pero por las redes sociales intercambian ideas y propuestas. "Así el resto lo va masticando en solitario para ver qué puede aportar a una versión y también nos sirve para ir con las pautas definidas", dijo Ariel. Consultado acerca de cómo ve el circuito comercial para los músicos del underground en Salta, respondió: "No sé si otros rubros se han tenido que adaptar tanto como la música. Por ejemplo, están las descargas gratis y el sistema de cobro a la gorra que no es el ideal y la gente está desacostumbrada a eso".

Coincidió con él Franco, quien apuntó: "La gente no está acostumbrada a salir a ver qué hay y pagar sin conocer al músico. Capaz que sí pagan 100 pesos la entrada a un boliche, pero no un derecho de espectáculo a 50". Facundo es optimista porque ve síntomas de que la movida underground se va modificando con el crecimiento de la ciudad. "El público no se construye de un día para otro, pero cuando uno es músico disfruta de tocar lo que esté a su alcance, ya sea en un proyecto propio o en el de otro. Todo es tiempo, dedicación y búsqueda de oportunidades", señaló. Su última reflexión se anticipó a una pregunta recurrente: "Uno siempre intenta vivir de la música aunque es un camino complicado. Con esta formación no apuntamos a la masividad ni a la fama, sino que nos genera un gusto personal, lo hacemos por amistad".

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