Durante los últimos meses de la Guerra de las Malvinas, en Salta también operaron las transformaciones políticas que traía consigo el conflicto.

En las radios y en la televisión, comenzaban a sonar autores hasta entonces estigmatizados por la última dictadura militar que reinaba por aquellos años. Un día Canal 11, proyectó un recital en beneficio de los soldados, donde Charly García daba saltos por el escenario y se quitaba la remera. Esto motivó la suspensión de la proyección "por pedido del púbico que se siente ofendido", se disculpó Gustavo Fantozzi al aire. Un grupo de chicos se reunió por "motus proprio" en las puertas del canal para pedir que lo reponga y de paso, ya que estaban juntos, organizar un recital. Así nació el Movimiento Juvenil Pro Arte Contemporáneo -MoJPAC-, nombre pretencioso pero que efectivamente organizó varios recitales con bandas que hasta entonces no se habían dado a conocer, escondidos en los pliegues de la represión reinante. Entre ellos podemos mencionar a "Aspid" con una propuesta de rock pesado que tocaba lo sinfónico. También "Kariz", con el ahora ambientalista Lucas Sehezzo.

Con la derrota en Malvinas, los militares dejaban el poder y la democracia traía una libertad cultural de la que Salta no estaba ajena.

Y la bola del rock ya estaba lanzada en el país. Y en poco tiempo comenzaron a sonar en las fiestas familiares o en la intimidad, autores y bandas desconocidos que cantaban en castellano y sobre cosas de la vida urbana. Esto dio la posibilidad para que las bandas locales comenzaran a dejar de ser "de garaje" y comenzaran a profesionalizarse. En ese marco nació "La Pirámide", la primer banda "grande" del rock salteño. Estaba integrada por Marcelo "Cacho" Gala en guitarra, Toni Gariglio en teclas, Pedro Alurralde en bajo y Miguel Gorría en voz.

Pero también comenzaban a llegar hasta Salta las primeras agrupaciones nacionales. Así se organizó uno de los primeros "superrecitales" en Salta, fue en el estadio Gimnasia y Tiro, con la organización del grupo "Buenas Ondas" que lideraba el cantante Piero. Así llegaron todos juntos Miguel Abuelo, Miguel Mateos, Juan Baglietto, el mismo Piero y, de colada, la yogui Indra Devi. Como fue un éxito, Salta se incluyó en giras donde, de a poco, comenzaban a llegar GIT, Fito Páez, Orion's, Miguel Cantilo y Jorge Durietz, y tantas otras figuras que comenzaban a ser los protagonistas de la música contemporánea argentina. Pero ya se iban los años 80 y con los 90 comenzaba una nueva etapa para el rock local.

Como La Pirámide no había podido sostener su proyecto, Marcelo "Cacho" Gala y Toni Gariglio, abren una "escuela de rock". Con una forma de ser diferente, se reunía allí a una nueva generación de músicos que iban a hacer su propia historia, esta vez sobre el sólido terreno que la cultura urbana argentina de finales del siglo XX brindaba. De esta escuela saldrían bandas como "Perro Ciego", guitarristas como Fabián Amerisse y toda una fuerza que tanta falta le hacía al movimiento local. El proyecto de Marcelo "Cacho" Gala, de profesionalizar al músico de rock, si bien no se había cristalizado con su propia formación, sí lo haría en esta nueva generación de músicos. Artistas que actualmente podemos encontrar, maduros, en la escena actual.

Miguel Zavaleta, el único

Aunque nacido en Barrio Norte, en Buenos Aires, Miguel Zavaleta es el único salteño que militó en las grandes ligas del rock nacional. De familia salteña tradicional, Miguel se crió en La Caldera y apenas comenzó a crecer, se volvió a Buenos Aires. Aquí su música era por supuesto el folclore, pero, cuenta, por casualidad entró a ver un recital de Almendra que lo marcaría para siempre.

Su primera banda fue "Bubu". Hacían rock sinfónico o "música progresiva", como se llamaba en aquellos años al rock nacional. La banda debutó en el teatro Del Globo en 1976 con el disco Anabelas. En 1979, se fue de la banda y viajó a Europa para instalarse en Ibiza (España); junto a un grupo de músicos amigos, como Daniel Melingo, Cachorro López, Miguel Abuelo, entre otros.

En 1981 regresó a Argentina y formas la banda Suéter. ¿Quién no cantó "Amanece en la ruta", una de las canciones simbólicas del rock nacional? Su escenario es el camino que separa Capital de La Caldera. Una belleza.


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