El costo estimado del concierto que celebraron en La Habana The Rolling Stones ronda los siete millones de dólares, de un montaje para el que ha habido que desplazar 61 containers, un Boeing 747 y 350 personas, según publicó el diario El Confidencial.
Tras el monumental despliegue está la Fundashon Bon Intenshon (FBI), una organización benéfica radicada en la isla de Curazao, antiguas Antillas Holandesas. Se trata de un proyecto filantrópico de Gregory Elias cuyas obras caritativas se desarrollan principalmente en la propia isla.
De acuerdo con el artículo, Elias es, a su vez, el presidente de United Trust, una de las asesorías financieras líderes de ese paraíso fiscal caribeño. Se presenta en el mundo de las altas finanzas como la entidad capaz de "cumplir las leyes que regulan algunas de las situaciones financieras más desafiantes en todo el mundo". La empresa antillana hace bandera insistentemente de la transparencia, pero lo que no desvela en la web es el nombre de sus clientes.
El portal web de United Trust, en cambio, ayuda, por ejemplo, a hacerse una idea de las preocupaciones y necesidades de sus representados, apunta El Confidencial. En artículos como "Hacia la unidad del sector de los superyates" se pregunta "cómo unir el sector de los superyates para crear una situación con mayor igualdad de oportunidades de modo que sea más competitivo".
En tal sentido el periódico recuerda que la costa cubana es uno de los tesoros más codiciados por los inversores extranjeros, porque la Isla podrá ser una parada ideal para cruceros y puerto de amarre de yates privados. Da a entender que tal información es la que aprovecharía un hombre de negocios como Mick Jagger.
El artículo señala que en 1971, The Rolling Stones protagonizaron dos hitos para la historia del rock moderno. El primero, grabar el doble disco Exile on Main Street y el segundo, desviar sus ingresos para esquivar el fisco británico. Aquella empresa pantalla que los convirtió en pioneros de la ingeniería fiscal fue la holandesa Promogroup, y hace hincapié en que es también holandesa como lo era la isla de Curazao.
Las letras de los Rolling Stones han sido objeto de estudio en muchas escuelas, pero también deberían serlo sus números, añade El Confidencial.
El rotativo recuerda que el acuerdo de la actuación de The Rolling Stones en la Isla se selló a solo cuatro meses de la visita de Mick Jagger en octubre de 2015 a La Habana.
El mundo no necesita más discos de los Stones —dice el artículo—, pero el contrato con todas las cláusulas y acciones derivadas de su show en Cuba debería caer en manos de alguna universidad privada.
Un pormenorizado análisis del documento daría para un jugoso e intenso máster de dos o tres años: ingeniería fiscal, filantrocapitalismo y rock'n'roll en la tercera edad. Y de regalo, el visionado del histórico show de los Stones en La Habana, agrega.
Ahora que la banda de Mick Jagger se ha convertido en algo más que una máquina de hacer dinero (es un anzuelo cultural alrededor del cual se hace dinero), a saber la de manos que se habrán encajado, la de reuniones que se habrán acordado, la de tratos que se habrán cerrado y la de porcentajes que se habrán apalabrado mientras Jagger, Richards, Watts y Wood tocaban "Gimme shelter" en La Habana. Y todo, gracias a la Fundashon Bon Intenshon y a United Trust, concluye el diario.

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