"La sonrisa de un niño te alimenta el alma y te genera fuerzas para seguir afrontando desafíos en la vida. Su inocencia nos compromete a no bajar los brazos", sostuvo el profesor Roberto Salomón, quien junto a su esposa Belinda Martínez Reniero, encaran una interesante propuesta solidaria.
La historia actual se vincula al orfanato del padre Diego, de la ciudad de Orán, que se encuentra en el Barrio Aeropuerto. Cada año, los responsables del gimnasio Full Center generan recursos para trasladar al norte de la provincia.
"Felizmente cumplimos con el objetivo, el fin de semana pasado viajamos con tres camionetas llenas a Orán. El rostro de alegría de los niños cuando nos vieron llegar, me quedará grabado por siempre, es imposible que una lágrima no se deslice en tu rostro cuando enfrentas esta realidad", agregó el Turco Salomón.
El corazón generoso de los salteños siempre conmueve cuando la necesidad golpea a la puerta. La mano amable de un ser humano jamás se cierra a un grito desesperado...por el contrario, se extiende sin límites.
"Hace siete años, junto a mi esposa, agarramos la posta de mi hermano, quien fue el primer en comprometerse con el mencionado orfanato. En el mes de agosto partimos con todo lo recaudado y el corazón cargado de esperanza. Compartimos horas inolvidables con los casi 40 niños que se encuentran en el orfanato", añadió Salomón, quien fue un destacado jugador de rugby, con numerosos años integrando la selección salteña.
A través del tiempo, el matrimonio Salomón cristalizó diversas emociones, vivencias e historias. "Recuerdo que una vez nos trajimos unos de los niños porque tenía problemas salud. Finalmente descubrieron que era celíaco. En aquel momento tenía 3 años, ahora ya cumplió 9 y está hermoso", comentó Martínez Reniero.
"El trabajo del padre Diego es incalculable, el orfanato se instaló hace muchos años, pensando en la necesidad de los niños oranenses. En el camino se fueron sumando personas que apoyan esta propuesta solidaria. Hay chicos internos y externos, que reciben contención, cariño y amor; se los envía a la escuela para un mejor porvenir. Cuando uno absorbe esta realidad, es imposible no vincularse, además con el agregado que soy madre y jamás desampararía a un niño", aseveró Belinda.
Mencionar el apellido Salomón es vincularse directamente con el corazón, una familia que predica solidaridad y amistad, sin pedir nada a cambio. Esta virtud se la transmitieron a sus hijas: Erica, Yasmín, Macarena, Desire y Belinda, quienes se movilizan en "nombre del padre", sembranado a cada paso, porque la felicidad a pleno llega con la cosecha.
"Nosotros realizamos el viaje en agosto porque luego seguimos viaje a la ciudad de Tarija para agradecer a la Virgen de Huachana", dijeron al unísono Roberto y Belinda.

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