"No son los metales preciosos los que hacen preciosa a una pieza, sino la mano del hombre", afirma con conocimiento de causa Pablo Pallarols, maestro platero miembro de una prestigiosa dinastía de orfebres de origen catalán. El artista, actualmente radicado en Salta, enseña desde hace más de veinte años las viejas técnicas del oficio que aprendió de su padre Miguel Ángel y de su tío Juan Carlos.
Pablo Pallarols enseña el oficio que heredó de sus ancestros desde hace más de veinte años, pero los cinceles han sido parte de su vida desde que tiene memoria. Invitado a repasar cuáles son sus piezas favoritas, el viaje restrospectivo lo lleva a su adolescencia: "Recuerdo un cáliz muy simple que mi papá dejó a medio camino para ir a dormir, vencido por el cansancio, pero muy preocupado por la escasez de tiempo. Yo, sin autorización y con 13 años, me quedé toda esa noche avanzando con mucho temor de arruinar la pieza. Con el mate de la mañana, mi madre le llevó el cáliz y mi padre no podía creer lo que estaba viendo. Fue un momento consagratorio en mi camino por el oficio", contó Pallarols a El Tribuno. El maestro platero -que se radicó en Salta hace un par de años- inició el dictado de un nuevo curso para principiantes. Propone una clase semanal de tres horas, con horarios optativos a la mañana (9 a 12), a la tarde (15 a 18) y a la noche (18 a 21).
La orfebrería es un trabajo artístico realizado sobre metales o aleaciones de los mismos. "Se trabaja con metales no ferrosos; en orden de preferencia serían la plata Ag y el oro Au. El primero, menos dúctil pero más señorial. Bronce, latón, cobre y alpaca, que es la más parecida a la plata, pero económica", detalló Pallarols.
Dentro de la amplia gama de piezas que se realizan en su taller, el maestro señala que lo que más disfruta es "diseñar, dibujar y cincelar, pero sobre todo la sensación de que puedo captar lo que el cliente desea y no puede explicar claramente". Como en otras disciplinas del arte, el buen orfebre es capaz de imprimirle a cada pieza un estilo propio: "Mi sello es lo romántico y puro, con la máxima prolijidad posible", precisó Pallarols. Para asistir al curso que dicta el platero no se necesita tener conocimientos previos en la materia. "El objetivo es mostrar las técnicas básicas que le permiten al aprendiz realizar sus primeros trabajos en metal. Y en un aspecto más esencial, brindarles la posibilidad de ver reflejado, a través del oficio, una versión de ellos mismos muy elevada y profunda".
Por informes, comunicarse al 155712528.

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