"Basalis Topographiae" resume la forma en que Verónica García Lz anda haciendo arte por ahí, atenta a su intuición y con la destreza y el buen ojo de quien siempre está listo para atrapar, con las dos manos y bien fuerte, las posibilidades inesperadas que regala la vida. La muestra se inauguró el pasado 4 de marzo en la planta baja del Museo de Arte Contemporáneo (Zuviría 90) y estará habilitada hasta fin de mes.
En las obras de "Basalis Topographiae" vive y reina la materia como lenguaje y todas son parte de una gran conversación. La exposición reúne gráfica experimental, pintura, fotografía y video-sonido. El resultado: una síntesis de versiones que se cruzan, dejando afuera lo artificioso y apuntando a lo sustancial (se sabe que la ausencia del tema no es obstáculo para la existencia de la materia poética). Verónica García Lz desarrolla la idea: "Apunto a lo basal como lo insustituible: un intento de quedarme con lo único de lo que no puedo prescindir. Como pintor puedo prescindir del óleo, de la tela, puedo no representar nada y lo mismo construir una imagen. Pero el aire, el agua, los silicatos, que son la esencia de la tierra misma están ahí, génesis y destino de la forma, sobre la que reflexiona esta etapa de mi trabajo", precisó.
Verónica García Lz es diseñadora y fotógrafa. Nació en Buenos Aires pero está radicada en Salta desde 2001. En "Basalis Topographiae", la artista trabaja con la rica paleta que le ofrece la topografía salteña. La caña, la luz, la tierra, el río, la piedra y el viento son materia de sus grabados, dibujos y pinturas. Y la experimentación con diferentes técnicas es la manera con que Verónica García Lz conecta ideas y realidad material, en un paciente ejercicio de alquimia. Volviendo atrás en el tiempo, la artista reconoce que su búsqueda es de larga data: "Mirá que coincidencia... cuando vine a Salta me encontraba en este mismo punto, precisamente. Trabajaba con óxidos y tierras de manera casi abstracta y experimentando los cruces que se me presentaban en el plano digital, que era incipiente a mediados de los noventa. Desde Buenos Aires la relación con la materia, que siempre fue fuerte en mi trabajo, se me hacía más evocada que real. Así que me 'instalé'. Mi trabajo se convirtió casi en un trabajo de campo. Venía de estudiar antropología y de alguna manera esto también se cruzó. Pude abocarme a experimentar libremente todas las instancias que me interesaban, desde la pintura al video, desde la figuración a la abstracción, desde el concepto a la poesía. Peregriné por estos lenguajes varios años hasta dar una vuelta completa, siempre nucleada por la fuerza centrípeta de buscar lo esencial, o mejor dicho, de distinguir y prescindir de lo contingente, lo innecesario".
Como en toda experiencia de alquimia, Verónica García Lz aprendió a esperar a que la obra decante, a que se vuelva revelación. "Además aprendí a no tirar -agregó- . A no resolver necesariamente las obras en un determinado período de tiempo. Y fundamentalmente, aprendí a no establecer yo las direcciones de esas búsquedas, sino a tratar de interpretar qué es lo que se me está mostrando, aprender a ver y a escuchar".
"Basalis Topographiae" muestra el interés constante de Verónica García Lz por el encuentro de diversas materias y técnicas. En el proceso, la artista intenta ser "más que una pintora, una constructora de imágenes, una intérprete".
"Para mí la imagen es algo complejo que tiene distintos niveles de constitución y de lectura, y a su vez ella nos constituye. Nuestro pensamiento y nuestros sentimientos están estructurados en imágenes, un concepto es, antes de ser verbalizado, una imagen. No así al revés, no toda imagen puede ser verbalizada. A 'Basalis' llego en una búsqueda por comprender el mundo en el que existo. Intento vislumbrar la íntima conexión entre la construcción de una imagen en nuestro pensamiento y su realidad material. Para esto me valgo de todo recurso a mi alcance. La fotografía, la pintura, el sonido... En esta articulación de elementos que devienen lenguaje y pensamiento, siempre hay una 'cocina', una alquimia en la que se sintetizan y transforman. En 'Basalis' me voy quedando cada vez con menos, con lo que interpreto como sustancial, intentando distinguir sustancia y forma, e inquiriendo a la forma su realidad sustancial", concluyó.

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