Si alguna vez se ha preguntado cómo era la noche "llena de murmullos, de perfumes y de música de alas" de la Salta de varios siglos atrás, el convento San Francisco le ofrece una oportunidad única: la de conocer sus instalaciones los viernes a la luz de las velas, tal como las recorrían los frailes antes de 1901, año en que llegó la luz eléctrica a la ciudad.
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La basílica, el convento y el museo de arte sacro cobran un aspecto mágico que trasciende la mente y el corazón de quienes los visitan. Así todos dejan al trasponer las puertas su identidad de turistas para calzarse los ropajes de embelesados viajeros. Subiendo al primer piso, entre una acogedora quietud, uno se topa con la tau, dispuesta sobre una pared. San Francisco de Asís, el fundador de la Orden de Frailes Menores en 1209, vivió bajo este signo de conversión, redención y solidaridad. La fuerza significativa de esta cruz prepara el espíritu para adentrarse en la vocación misionera de los franciscanos.
Refiere fray Miguel Hilal, guardián de la basílica, que no fue solo por sus conocimientos cosmográficos de avanzada, sino también por la experiencia adquirida en sus excursiones misionales que los franciscanos se mostraron abiertos a la posible existencia de nuevos mundos. Por ello dieron crédito a las palabras de Cristóbal Colón, quien se alojó en el convento franciscano de la Rábida, ubicado en Puerto de Palos (España), y pudo ir hacia la corte de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón a defender su tesis, no solo con la carta de recomendación de fray Marchena impulsando el proyecto, sino también con las ideas de este.
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En su primer viaje (1492) ningún religioso acompañó al navegante genovés por tratarse de una expedición de valor científico-cosmográfico y porque el compromiso de este era ir hacia Indias surcando aguas que no fueran las costas de África. Ya en el segundo viaje (1493) se sumaron el delegado pontificio Bernardo Boyl y dos franciscanos belgas que se establecieron en la actual República Dominicana. Luego los franciscanos se propagaron con celeridad por América. Pronto quedó claro que a los conquistadores los animaban ansias de riqueza y de poder, mientras que los religiosos fueron a compartir sus vidas junto a los pueblos originarios, de quienes aprendían otros idiomas y estilos de vida. "Impregnados del espíritu de San Francisco promovieron la paz, la dignidad, la libertad y el trabajo desde la cosmovisión de la época", reflexiona la coordinadora del Complejo Cultural San Francisco Daniela Garbesi.
La orden de los franciscanos guarda una relación con la comunidad salteña que se imbrica con los ámbitos cultural, arquitectónico, histórico, geográfico, deportivo, evangélico y artístico desde la fundación de la ciudad, en 1582.
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En una sala están representadas las distintas misiones franciscanas que se encuentran a lo largo de la ruta 34 que lleva a Bolivia. A través de gigantografías, con réplicas de casillas de las misiones franciscanas y voces de niños ava guaraní cantando en lengua original se sumerge al visitante en la utopía del hombre nuevo que trajeron los hermanos franciscanos a América, quienes en el pasado promovieron la libertad y el trabajo digno desde la interculturalidad. También está recreada la capilla de San Francisco Solano en el Ingenio Tabacal. Estos ava guaraníes fueron rescatados por el fray Roque Chelli (1911-2001) y trasladados a Pichanal. Chelli llegó a Salta a los 24 años, se radicó en General San Martín y luego se trasladó a Orán. Él fue el gestor de la formación del primer loteo de la Misión San Francisco. Además fundó la escuela indígena Juan XXIII y la radio indígena FM Cheru, la primera del país íntegramente aborigen. Fray Hilal cuenta que conoció a este sacerdote, quien murió a los 90 años.
"En estas fotos se ve cómo los frailes entendían el encuentro con las culturas aborígenes y cómo compartían la riqueza no solo de Dios, sino que también estaban preocupados por el trabajo, que dignifica a las personas. Por ello les enseñaban manualidades, carpintería y a trabajar la tierra", expresa fray Hilal y señala como ejemplo de ello la mirada del padre Roque Chielli mientras sigue atentamente la trama que urde una anciana aborigen. "Ella está tejiendo y el fraile, inclinado y aprendiendo de lo que ella le está enseñando. Es la iglesia que se abaja, que camina, se sorprende y comparte con los hermanos más pobres", reflexiona fray Hilal. Hoy esa comunidad es la única del país conformada por 10.000 habitantes de una misma etnia y sigue estando acompañada por los frailes.
También se pueden apreciar las instantáneas de fray Juan Canali, un humanista que dominó varias lenguas, en la comunidad de Río Caraparí, leyéndoles a los niños. Por último, a fray César Calamita, dialogando con dos mujeres wichi, un intercambio llamativo debido a que estos no se relacionaban con el blanco, situación que Calamita había remediado aprendiendo previamente su idioma.
Pasadizos de altura
Daniela Garbesi cuenta que en 1867 el montonero Felipe Varela ingresó a Salta, al frente de unos 800 hombres, para saquearla. La población los repelió hasta donde pudo hacerlo, pero cejó en su propia defensa cuando se acabaron las municiones.
"La iglesia y el convento de San Francisco fueron el lugar de refugio de gran cantidad de mujeres, niños y caballeros, entre ellos el gobernador. Los frailes pasaron un momento de aflicción, ya que un grupo de asaltantes quiso ingresar a la iglesia", relata Daniela, para quien "estas situaciones ocurren hoy mismo en países en guerra como Siria".
En estos pasadizos ocultos hoy se exponen objetos de la fábrica de velas y de hostias de los franciscanos, también sellos para cartas, petacas de viaje, la imprenta de La Voz Seráfica (un periódico franciscano), balanzas, otros elementos que datan de los primordios de la fotografía. También se cree que en ese lugar trabajaba el arquitecto y escultor fray Luis Giorgi porque en las paredes hay bocetos de las distintas decoraciones de la basílica.
"Estuvimos meses con artistas plásticos voluntarios armando los moldes de Giorgi", señala Daniela. Por ejemplo, ya están identificados los moldes de yeso del rostro de la Virgen Inmaculada Concepción, realizada en 1862 en pasta y tela encolada y que se encuentra en el altar principal de la basílica. También de la imagen de San Severo Mártir del mismo año, una estatua realizada en cera que contiene reliquias del santo, traídas del cementerio de San Calixto (Roma) por el fray Pietro Peliqui y actualmente se encuentra en el retablo de San José de la basílica.
Sensaciones
Las paredes de los pasillos son estrechas y están teñidas por la acumulación del humo de velas. La experiencia de atravesarlos es impactante y pudo hacerlo por primera vez un contingente de turistas el 10 de marzo pasado.
"A la gente le digo que se transporte a esa época, cuando se escondían aquí porque no sabían qué iba a pasar con su vida. Una vez vino un hombre, hijo de desaparecidos durante la última dictadura militar, al que se le movilizó su historia. 'Dejámelo ver de nuevo porque mi mamá pudo haber estado en un sitio como este', me decía y se le caían las lágrimas de la emoción... Toda esta visita va siempre más allá de lo que uno cree porque no sabemos qué se le puede despertar al visitante", subraya.
Daniela agrega que no solo ese sector, sino el edificio entero fue puesto más de una vez al servicio de los salteños. En 1886, por ejemplo, una epidemia de cólera venía diezmando la población salteña y los frailes ofrecieron la iglesia para que sirva de lazareto. Así asistieron a los enfermos como si fueran otro establecimiento sanitario. Esta acción les mereció una medalla de reconocimiento.
Por último Daniela nos lleva hasta una celda que se representó según lo descripto en documentos hallados en una biblioteca de Tarija (Bolivia) por fray Tito Collalugna. Así pudieron establecer que los frailes dormían sobre camas de tiento, sin ningún cobertor encima, y que tenían por todo mobiliario un escritorio, una cómoda y un reclinatorio.
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Quien termina el recorrido se lleva una bendición. "El Señor te bendiga y te guarde, te muestre su rostro y tenga misericordia de ti, vuelva a ti su rostro y te conceda la paz".
"Cuando hago las visitas guiadas para los alumnos del secundario ellos me dicen que se van con la imagen de que San Francisco no discriminaba. En estos tiempos de intolerancia e inequidad, de la presión del todo ya, el que sepan que hay alguien que sufre más que vos y que necesita de su consuelo y de su alegría me conmueve", expresa Daniela. Coincide con ella fray Hilal, quien invitó a conocer el patrimonio del convento: "Los frailes, tanto como la comunidad laica, lo único que hicimos fue ser custodios, guardar y cuidar una riqueza que pertenece a los salteños".
Datos:
Los franciscanos acompañan a la población de las ciudades y de los pueblos originarios en la fe, la educación, el trabajo, la cultura y la inserción social.
El convento franciscano es desde 1941 monumento histórico nacional y fue elevado a la dignidad de basílica menor en 1997, por Juan Pablo II.
El museo contiene objetos etruscos que datan de los siglos III y IV a. C., obras de arte cuzqueño y piezas de arte indígena de un gran valor.
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Un paseo imperdible
Este viernes 24, a las 21.30, se realizará una visita guiada nocturna. En las vacaciones de julio se harán otras, a las 20.30, el 15, 22 y 29. Durante ese mes, además, estarán disponibles para el guiado común de lunes a sábado, de 11 a 19.

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