Ayer fue el Día Internacional del Teatro y algunos elencos lo festejaron reponiendo el aliento tras una función a sala llena. Es el caso de "Hay cadáveres", que viene de dos fines de semana de representación en la Asociación Argentina de Actores (Alvarado 147). "Una chica transexual llamada Dafne espera a su novio sentada en un banco de plaza. Es de noche y abunda el silencio. De repente, un joven que pasaba por ahí se acerca a pedirle fuego para prender un cigarrillo. Pero no se irá tan pronto". Tal la reseña de "Hay cadáveres".
"Cómo los dioses habitan en el cielo, o cómo los presos languidecen en cuevas olvidadas bajo tierra, o cómo la pasión nos pueden elevar, o cómo el amor nos puede arruinar (...) o cómo la gente vive en apartamentos, mientras los niños se marchitan en campos de refugiados (...) el teatro puede decirlo todo", reflexionó ayer el director y profesor de teatro ruso Anatoli Vassiliev, en su discurso por esta fecha especial.
¿Qué tendrá que decir "Hay cadáveres" desde sus personajes que canalizan en la ficción su energía de suburbio para enfrentarse al mundo? El Tribuno se lo preguntó a Juan Carlos Sarapura, director de la obra; Lucila Lastero, autora del texto; y Georgina Mons, actriz principal. Sarapura asumió el desafío de dirigir una obra premiada en 2015 y protagonizada por una mujer trans. Él tiene experiencia en aquello de recorrer de arriba abajo los estratos sociales: desde los poderosos a los oprimidos, desde los influyentes a los represaliados, aún así dice que durante los ensayos que llevaban a cabo en la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTTA) filial Salta pudo ver una acción que apunta hacia políticas concretas de empleo digno, formación y capacitación para personas trans. "Fui testigo de sus luchas para proteger sus derechos y el cuidado de la salud pública, tan indispensable para prevenir enfermedades como el sida", cuenta. La de Georgina Mons fue una búsqueda predestinada. Juan Carlos relata que primero había pensado en actores masculinos para encarnar el papel de Dafne hasta que recordó haber trabajado con Georgina en un spot audiovisual realizado por el director Rodrigo Moscoso. "Allí ella me había manifestado que deseaba hacer teatro, por lo que me vino a la memoria y la busqué", dice. En el rediseño que toda obra original pasa para transformarse en una pieza sobre escena los discursos autoral y de dirección se entrecruzan y a veces vibran en distintos tonos. Esto le ocurrió a Juan Carlos: "En el texto se percibe una pérdida de la fe en los dogmas de la Iglesia católica, y yo soy un creyente. Respeté el discurso de Lucila, pero era inevitable que en la construcción de los personajes en escena estuvieran presentes los arquetipos del ángel y el demonio que merodean a la protagonista". También en la dramaturgia se conjugaban intertextos de Roberto Arlt , Juan Carlos Dávalos y Néstor Perlongher, que fueron filtrados por el director. "Solo me quedé con la dramaturgia de Lucila, porque las otras voces que aparecen son ajenas y la de ella es la que más me interesa", cierra.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora