¿Recuerdan el final de El Principito, de Saint- Exupéry? "Si un niño llega hasta ustedes, si este niño ríe y tiene cabellos de oro y nunca responde a sus preguntas, adivinarán en seguida quién es. ¡Sean amables con él! Y comuníquenme rápidamente que ha regresado. ¡No me dejen tan triste!". Juan Manuel Quinteros Ramírez es maestro, vive en Campana (Buenos Aires) y casi sin querer se convirtió en el depositario de este exhorto final del escritor y aviador francés que en 1943 dio luz a una de las nouvelles más célebres del mundo. El docente de 32 años es el autor de El Principito que salvó mi vida, un libro que, por causalidades de la vida, terminó editándose en Cafayate (Salta), bajo el sello de Kala Ediciones. Y porque -como dice Saint- Exupéry en un párrafo de su novela- "cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer", la prologadora de la obra de Quinteros Ramírez resultó ser Abigail Alvarado Suncín, escritora salvadoreña, sobrina nieta de Antoine de Saint- Exupéry (Ver página 27).

"No conozco Cafayate. Mi libro llegó a esas orillas por Kala Ediciones y su responsable editor, Nico Ruiz. Es una de las tantas historias que me ha dejado esta obra. Fui invitado a una presentación de libros independientes en Buenos Aires y en medio de los puestos me detuve a mirar a una nenita que jugaba con un ukelele rojo. Me acerqué y le dije a su papá, que era Nico: 'Te propongo un trueque: una foto de tu nena sosteniendo mi librito a cambio de un ejemplar. Esto es marketing del genuino'. Nos sonreímos y cumplimos el trueque. Meses más tarde me contactó para felicitarme y me propuso editar mi libro en Cafayate", le contó Quinteros Ramírez a El Tribuno.

El Principito que salvó mi vida continúa las aventuras del niño sabio en tierras argentinas, más precisamente en Córdoba. Este dato le aporta al texto un clima muy especial ya que es sabido que Saint-Exupéry tenía una relación muy especial con nuestro país, incluso existe la hipótesis de que El Principito nació cuando el autor francés sobrevoló con su avión la Patagonia. "Decidí que la historia tenía que ambientarse acá, en mi país, y Córdoba es uno de los tantos lugares mágicos que tenemos. Tenía la necesidad de hacer mío al personaje, de dejar una impronta personal aunque no tan expuesta", comentó el campanense.

En su obra, Juan Manuel Quinteros Ramírez logra reproducir la esencia del personaje de Saint- Exupéry con gran delicadeza e inteligencia, manteniendo la profunda y enigmática simpleza que le dio su creador. Este Principito irrumpe misteriosamente en la vida de un hombre atormentado que elige internarse en las sierras cordobesas para sepultarse en vida. "Lo planifiqué durante años hasta que en dos noches salió entero, de la primera a la última hoja -contó el campanense-. Era muy difícil pensar una continuación para que la leyera otro, lo hice para mí, para reconciliarme con esa historia tan preciosa que llegó a mi vida con un halo de tristeza que nunca me resigné a aceptar. Sentí necesidad de escribir y fue natural, por eso fue tan bien recibido por los lectores. Conocía la historia de Saint- Exupéry y su desaparición misteriosa en el Mediterráneo durante la Segunda Guerra Mundial. Siempre me pregunté: ¿con toda la tecnología que hay aún no pueden encontrar el avión, ni el cuerpo' Será que tal vez no está ahí... Y ese fue el punto de partida", explicó el autor.

La historia de este libro editado por el sello Kala Ediciones está hecha de luminosas causalidades. Primero, el encuentro casual entre el autor campanense y el editor cafayateño. Segundo, la conexión establecida con Abigaíl Alvarado Suncín, sobrina nieta de Consuelo Suncín, la esposa de Saint- Exupéry. "Hoy en día la comunicación es extremadamente fácil si hay voluntades. Leyendo artículos periodísticos me enteré de que Antoine tenía familiares en Colombia y empecé a buscar por Facebook. Encontré a Abigail, y fui muy escueto al escribirle. Usé un estilo de telegrama y ella fue muy espontánea y generosa conmigo y mi trabajo. Incluso me confesó que le di una ayudita para terminar su libro. Es un ser muy luminoso que, junto a varios que tuve la fortuna de conocer, me han dado un empujoncito de buena vibra en esta aventura de escribir".
Sobre la razón más íntima que lo llevó a crear esta "secuela" literaria, Quinteros Ramírez explicó: "Creo que un adulto que lee o relee El Principito de Saint- Exupéry lo hace en misión de salvataje de sí mismo. Está buscando estirarle la mano a su niño interior para reconectarse con él aunque sea un rato, unos minutos, una noche... Significa ponerle pausa a la rapidez con la vivimos. Regalarnos un sano recreo".

El Principito que salvó mi vida es la primera novela de Juan Manuel Quinteros Ramírez. Luego de su debut, le deja la posta a otro "imaginador": "Mi parte está hecha. Lo único que hice fue repetir el formato de Antoine. Dejo una puerta abierta por si hay otro imaginador entre mis lectores... Nunca se sabe dónde y cómo podría renacer el Principito. Ahora estoy trabajando en una nueva historia que bauticé Manual para hipnotizar monstruos, donde los personajes son una niña y su abuelo. Ojalá pronto tenga novedades y esta nueva novela corta sea abrazada con fuerzas como lo fue El Principito que salvo mi vida".

La novela de Quinteros Ramírez estará disponible en el stand que Kala Ediciones presentará en la Expo Libros Salta 2015, se realizará del 25 al 29 de noviembre. También se la puede solicitar a través de la página de la editorial Kalaediciones.wordpress.com.

La heredera de Saint Exupéry y Consuelo Suncín

Abigail prologó la obra de Quinteros Ramírez y compartió una anécdota de su tía abuela.

Abigaíl Suncín es sobrina de Consuelo Suncín, la salvadoreña que contrajo matrimonio con Antoine de Saint-Exupéry. Es autora de La Rosa que cautivó al Principito, una biografía de su tía abuela y madrina. Luego de leer El Principito que salvó mi vida, de Juan Manuel Quinteros Ramírez, Abigail se ofreció a prologar la obra del campanense. La escritora le contó a El Tribuno algunos detalles de esta experiencia: "Juan Manuel me contactó y me emocioné mucho porque empezamos a hablar de Saint-Exupéry, del Principito y su rosa. Y me contó del libro que estaba escribiendo. Casualmente yo también estaba terminando el mío que trata también de El Principito y su rosa. Fue algo mágico. Luego me dio su novela para que la leyera. Me di cuenta de que El Principito sí ha venido a la Tierra nuevamente a ayudar a los humanos. El libro de Juan Manuel es una muestra de eso. Me encantó y me ayudó a cerrar el final del mío. Estoy eternamente agradecida con él y fue un honor prologarle el libro".
"Me encantaría algún día visitar su bello país. Fue allí donde Antoine y Consuelo se conocieron. El mismo día Saint-Exupéry la invitó a dar un vuelo, de noche, para ver las estrellas de Buenos Aires. En las alturas le pidió un beso, pero ella le contestó que en su país solo se besaba a quien se ama. Entonces Antoine le dijo que estrellaría el avión y ella le respondió: 'Estréllelo'. Luego Saint-Exupéry le insistió: 'Usted no me besa porque soy feo', y le brotaron un par de lágrimas. Fue entonces cuando Consuelo se enterneció y lo besó. Desde esa noche nació una de las más grandes pasiones de la historia".


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