Constanza Díaz Falú es salteña, estudia canto lírico en el Instituto del Teatro Colón y acaba de ganar un prestigioso concurso que le abrió las puertas a una experiencia única: viajar a Nueva York para cantar en la American Society y en la Manhattan School of Music de esa ciudad.
La edición 2015 del certamen de canto lírico Dr. Alejandro Cordero se llevó a cabo en el salón Dorado del Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires. Constanza le contó a El Tribuno que esta fue su tercera participación en el concurso que se realiza todos los años en el instituto del Teatro Colón. Además de la soprano salteña fueron galardonados el tenor catamarqueño Nicolás Romero y el bajo porteño Gustavo Vita. Los tres viajarán a Nueva York para ofrecer dos conciertos.
La música es aire que se respira en la casa de Constanza desde siempre (la soprano es sobrina nieta de Eduardo Falú). "Vengo estudiando música desde hace varios años, pero nunca me imaginé cantando ópera. En Salta solía tener un repertorio folclórico y me animaba a otros géneros también. Después de estudiar composición, guitarra y canto en Córdoba, decidí venirme a Buenos Aires y entré al Conservatorio Manuel de Falla. Ahí comencé a tener más contacto con el canto lírico y con la música de cámara", contó la soprano.
El canto lírico y la ópera son un territorio muy complejo donde se luce la verdadera interpretación. Allí, en la acotada extensión del escenario, el artista debe hacer gala de su destreza interpretativa en teatro y canto. Constanza descubrió la riqueza del género cuando fue a ver su primera ópera en el Teatro Colón. "Presentaban Lucia di Lammermoor: quedé impresionada. En Salta había visto zarzuelas, pero nunca óperas. Quedé muy impactada por la grandeza de la orquesta sonando en vivo, enmarcada en esa escenografía. Vivís a pleno la acción dramática. Me impresionaron particularmente las voces de los cantantes que superaban a la orquesta. Me pareció maravillosa la combinación del teatro y la música en un mismo género", detalló Díaz Falú.
Para Constanza, que comenzó su camino musical interpretando las canciones populares que circulaban por los pasillos de su casa, decidirse por la ópera fue todo un desafío. "Fue un verdadero reto poder adquirir la técnica del canto lírico. Es un trabajo y lleva sus años. Todo el tiempo tenés que seguir perfeccionándote porque la voz se sigue desarrollando", explicó.
Con respecto a los prejuicios que suelen erigirse en torno de este género considerado "culto", la cantante salteña opinó: "Creo que uno de los motivos por los que cuesta acercarse a la ópera es porque a veces supera los tiempos de un espectáculo convencional -algunas duran hasta tres horas- Pero la captación del público depende mucho de la puesta en escena. Desde ese lugar se pueden derrumbar todos los prejuicios", concluyó.

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