Se nos fue Ana Mercedes Alderete de Torino. Poco significa el nombre para los salteños más jóvenes, aunque estén íntimamente ligados a la música culta. Pero si uno dice "Pastorita", una enorme cantidad de recuerdos afloran inmediatamente a la memoria.

Es que a la memoria de la excelente soprano, profesora de música, directora del Coro Polifónico de Salta (del que además fue socia fundadora), asesora musical de por lo menos una decena de espectáculos de Zarzuela se suman la calidad y calidez humana de una salteña de "pura cepa", como solían afirmar sus contemporáneos para distinguir a un conciudadano destacado en alguna actividad.

Es que destacarse como soprano en un orfeón de alrededor de 120 voces, como fuera el que fundó el sacerdote lateranense de origen vasco Rafael "Rafucho" de Anduaga en 1948 en esta ciudad no era tarea fácil, y Pastorita lo logró.

Nuestros recuerdos personales se remontan a la década de los '60. Una persona amabilísima, con modos delicados y muy buen gusto. Luego la conocimos como profesora de Música del Colegio Nacional, siempre aportando cuotas generosas de su vastísimo conocimiento musical, como preparadora de canto de los espectáculos de Zarzuela que el Círculo Mágico Argentino, Filial Salta, presentaba en las décadas de los '70 y '80 en el Teatro San Alfonso o en el viejo Teatro de la Ciudad, hoy desaparecido.

A las exigencias propias de cada ensayo (algún reto o fuerte corrección incluidos) agregaba siempre calidez, bondad, paciencia, en fin, esas cualidades que solo los grandes espíritus pueden brindar a sus semejantes.
Pero a esas experiencias personales y cercanas, hay que agregar su labor como directora del coro del Colegio Nacional, agrupación a la que llevó de la mano para ofrecer recitales en el teatro Rivera Indarte de Córdoba y el anfiteatro del parque Sarmiento de la ciudad mediterránea. También en los teatros Mitre, de Jujuy, y Parravicini, de Tucumán.

Resumiendo, un alma que consagró su vida a la música y al canto, como profesora, directora, asistente, preparadora, que logró más de seis décadas de vigencia en su arte, lo que no es común por estos tiempos y quien, además, se daba tiempo para jugar al tenis, su otra secreta pasión.

Descubrió a Guillermo
Romero Ismael


"Fue una grande de verdad, no solo se destacó dentro del mundo de la música, sino también apostando con su corazón en los más necesitados. Ella fue la que me enseñó a amar la música, me abrió el bello camino de la lírica, fue la gran responsable de mi vocación por este género musical", resaltó el cantante lírico Guillermo Romero Ismael, quien agregó "Fue una excelente pianista y repertorista. Su sabiduría tenía nivel internacional, hablaba varios idiomas".

"Lo que ella hizo conmigo, yo lo hice con el joven Francisco Britos, quien hoy se destaca en los lugares mas destacados de la ópera en Europa", resaltó Ismael.

"Me pidió que cantara el Ave María cuando ella falleciera, así que me llenó de emoción cuando cumplí con la promesa en el Cementerio de la Divina Misericordia. Se fue una gran amiga", sostuvo el cantante lírico



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