Lejos del poder y formada por pobres, la Iglesia primigenia que retratan los Evangelios no se asemejan al actual conglomerado de poderes, ambiciones y riquezas que ostentan obispos y personas influyentes -del pequeño Estado gobernado por el Papa- que manejan de manera sutil los hilos del dinero recibido desde distintos fuentes para ayudar a los más pobres y necesitados.

Publicado por Planeta, el volumen cuenta con una introducción que lleva por título Las llagas del Vaticano, y mete de lleno al lector en las intrigas palaciegas y los escándalos que conmueven a la opinión pública desde fines de los años 70, cuando el Papa Juan Pablo I se entera de la existencia de un poderoso grupo masónico integrado por altos miembros de la Iglesia por lo que comienza a preparar una reforma radical de la curia, pero fallece en su lecho de manera inesperada.

Años después, en julio de 2013, aquel sacerdote llegado del sur y convertido en el Papa Francisco considera -a cuatro meses del cónclave- que 'ha llegado la hora de abordar la profunda obra de reforma prometida a los católicos de todo el mundo'.

En una reunión convocada para analizar el presupuesto del Vaticano, de carácter reservado, donde los cardenales del Consejo presidido por Tarcisio Bertone se ocupan de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede, irrumpe el Papa argentino para exponer las llagas del Vaticano "marcando así una ruptura sin precedentes entre el viejo y el nuevo sistema".

Según el autor, existe una grabación sobre lo dicho en esa reunión y acerca de los temas candentes a resolver, que se van desmenuzando a lo largo de la publicación con abundancia de datos concretos y nombres de los principales responsables.

Sin embargo, lo que el libro muestra principalmente son las dificultades -casi insalvables- con la que se encuentro el Pontífice para cambiar la anquilosada y milenaria estructura institucional.

"Costos fuera de control contratos llenos de trampas, proveedores deshonestos que endosan productos fuera de mercado (...) hay una total falta de vigilancia sobre las inversiones" y el dinero donado por los fieles no llega a sus destinatarios sino que se pierde en los vericuetos de una burocracia que se retroalimenta de manera continua, menciona el autor del texto que cuenta con un anexo de documentos y una cronología de los hechos.

Una de las primeras medidas para lograr un cambio es la formación de una comisión con autonomía y capacidad de investigar sin límites, con el nombre de Cosea, bajo la presidencia del maltés Joseph Zahra. Entre los objetivos planteados figura el destino del dinero para los santos y los beatos, una suma astronómica, que carece de control y mientras se suceden las primeras acciones de la comisión, cunde el pánico, aparecen amenazas veladas, tendientes a contrarrestar los efectos de la investigación.

Otros hechos suscitan la atención del Papa, quien pronto toma conciencia de las dificultades que implica volver al rigor y la transparencia, la pobreza y la caridad, en medio de altos prelados que viven en casas de lujo, de 400 o 500 metros cuadrados, que usan automóviles último modelo, y cuyas conductas están lejos de lo que dictan las normas eclesiásticas. ¿Podrá el Papa ganar la batalla? es la pregunta formulada en el epílogo y para la cual no hay una respuesta categórica.

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