Cuando el filósofo y pensador Nietzsche imaginó a su personaje Zaratustra, dijo que tenía "pies de danzarín empedernido". Y sin ser una postura absoluta o excluyente, cabe pensar que de alguna manera la filosofía ha acompañado a la danza a lo largo de su evolución. El cuerpo en movimiento, como expresión simbólica, no "dice" siempre lo mismo (ni lo dirá) porque es un arte que se deduce de la vida misma y supone demandas y necesidades.

Atenta a esta evidencia, la bailarina, docente y coreógrafa salteña Florencia Wehner Piccolo decidió reunir estas disciplinas (danza y filosofía) y proponer una meditación compartida en "Ousía", la obra que el Ballet Contemporáneo estrenará esta noche, a las 21, en la Casa de la Cultura (Caseros 460). La pieza será el cierre de una velada que comenzará con la reposición de "Huellas", obra de inspiración folclórica estrenada el año pasado por el Ballet Contemporáneo, con dirección y coreografía de Sandra Piccolo.

"Ousía" es la primera pieza coreográfica para ballet creada por Florencia, actualmente bailarina y maestra del estudio de danza fundado hace casi tres décadas por Sandra, su madre. Astilla del mismo palo, y fiel a la temprana vocación de innovación y singularidad que siempre ha caracterizado a la danza contemporánea, Florencia ha diseñado -con asistencia de su hermana Constanza- una obra que explora nociones aristotélicas como la materia y la forma a través del prisma de la danza. "Ousía es un término griego que significa 'sustancia'. Aristóteles planteaba que materia y forma van unidas, como el cuerpo y el alma", precisó Florencia, que con su puesta invitará a volver a las fuentes de la filosofía occidental. La obra integra diversos elementos. "Los bailarines llevarán en las cabezas unas telas que se estiran y se manipulan y se contraen... como los pensamientos", anticipó Wehner.

Al momento de crear, siempre es más sencillo diseñar coreografías que apunten al placer secundario de exaltar los sentidos con algunas bellas imágenes. Este horizonte, sin embargo, no es al que apuntan las Piccolo -madre e hija- con sus creaciones artísticas. En sus espectáculos, el Ballet Contemporáneo siempre entrega un mensaje entrelíneas que el espectador puede tomar o no, libremente, pero que no obstante constituye un universo particular, un lugar privilegiado de la danza como filosofía de vida, imposible de soslayar. "No sé por qué, pero siempre tendemos a ir a lo complejo -reflexiona Florencia sobre las coreografías de su mamá y las propias-. Cuando profundizás en la creatividad nacen ideas originales.

Siempre buscamos que el espectador se vaya con diferentes sensaciones. Los invitamos a un viaje con muchas paradas, a través de la danza, de la música, las luces, el vestuario...", señaló. "Ousía" pondrá 19 bailarines en escena. La entrada general tendrá un valor de 120 pesos y lo recaudado será destinado a solventar los gastos de una presentación de lujo que hará el Ballet Contemporáneo el próximo 26 de octubre, en Bs. As.: el elenco fue invitado a participar de "Danzar por la paz", un espectáculo organizado a beneficio de Unicef. En la oportunidad, los bailarines salteños compartirán escenario con el Ballet del Teatro Colón, el Ballet del Teatro San Martín y el Ballet Metropolitano.

Una brillante actuación en París

Dos salteñas en el Festival de Danza Contemporánea Hors Les Murs.

Florencia Wehner Piccolo empezó a bailar cuando tenía 3 años. Dio sus primeros pasos de ballet en una academia de danzas clásicas, pero estaba escrito que no era el lugar ni el momento para la “revelación” personal que llegaría bastante tiempo después. “No me gustaba. Me escapaba a jugar a la pelota con los nietos de la maestra”, confesó Flopy. Después se dedicó al deporte y recién a los 17, cuando llegó la hora de elegir una profesión, volvió a probar con el baile.

Se inscribió en el Instituto Superior de Profesorado de Arte, donde se recibió de profesora. “Pude ser yo a través de la danza”, resume hoy. Y lo descubrió a tiempo: su talento es apreciado hoy a nivel internacional. En mayo pasado, luego de una serie de audiciones, fue convocada para el XI Festival de Danza Contemporánea Hors Les Murs, organizado por el Laboratoire Chorégraphique de Reims en París. Flopy presentó “Pequeño gorrión”, inspirada en Edith Piaf. La acompañó su hermana Constanza, que fue invitada para bailar un solo de tango.


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