Este año los salteños tendrán una opción más a la hora de emitir su voto: la Cabo Vilca se lanzó oficialmente (a través de su página de Facebook) para la intendencia capitalina.
Para distinguirse de otros candidatos, a la cabo no le temblaron las pestañas a la hora de dar a conocer algunos ejes de su plataforma electoral. Con respecto a la "zona roja" de la ciudad, Vilca tiene pensado, como primera medida, modificar la denominación por "zona fucsia", porque "el color rosa fuerte da otra imagen, aporta cierto toque de glamour, ¿verdá? (sic)".
Pero la medida clave será intervenir la zona con alta tecnología. "Va a estar delimitada por rayos ultravioletas, o sea que cada vez que un sujeto ingrese se le escaneará su cuerpo e inmediatamente se emitirá un carnet de socio de la zona, de color rosa fuerte. Si el sujeto no retira su pase en las ventanillas habilitadas para ese fin, a modo de atención, el municipio se lo enviará a su domicilio particular. Así tendremos un control preciso de la actividad en dicha zona", detalló la candidata.
La Cabo Vilca se hizo conocida en toda la provincia a partir de su participación en el programa "Sabático" (Canal 11), adonde suele realizar "interrogatorios" y "cacheos" a los invitados con el fin de garantizar la transparencia de sus prontuarios.
La sagaz oficial supo capitalizar la exposición pública y hoy es una de las postulantes más firmes al sillón municipal.
Invitada a detallar las razones por las cuales los ciudadanos salteños deberían votarla en los comicios de este año, la uniformada los mira a los ojos (con los suyos enmarcados bajo dos toldos de pestañas) y les dice: "No hay otra opción ciudadanos: soy la primera mujer que pone los puntos sobres las 'íes'. Yo estuve a centímetros de Leonardo Sbaraglia y pude resistir dignamente la tentación de robarle un beso. Eso habla de mi honestidad y de mi capacidad de gestión, ¿no lo cree usté? (sic)".
Con respecto a la "zona roja" de la ciudad, Vilca tiene pensado, como primera medida, modificar la denominación por "zona fucsia"
La uniformada, que recorre siempre la ciudad de a pie, subrayó otros atributos que la caracterizan y que la hacen la candidata ideal a la intendencia: "Por sobre todas las cosas soy astuta. Me destaco por mis pestañas y por la rapidez con la que me desplazo con mis botas taco aguja por tierra, ripio o adoquines. Aún no he recibido ninguna distinción por mi trabajo, aunque bien merecida la tengo. Cuando era joven gané el primer concurso de armado de animalitos con bombuchas. Un elefante hice, pero eso no cuenta ¿no?".
La Cabo Vilca no tiene curvas pronunciadas ni mirada sensual, pero tiene una pistola rosa y ojos penetrantes capaces de desenmascarar malas intenciones hasta en personajes como Blanca Nieves. Si bien se muestra reacia a aportar datos sobre su vida privada, con voz firme libera un par de datos: "No puedo decir mi estado civil, pero si tuviese que describirlo diría que es un 'estado de gracia'. Así ando: con la sonrisa congelada".
Con respecto a la conformación de su lista, prefirió dejar las definiciones en puntos suspensivos: "Ya hay tole tole por el tema de quién me acompañará en la fórmula. Son muchos los candidatos. El elegido saldrá de un casting".
Mujer, policía y candidata a tomar las riendas de la ciudad... Los desafíos son permanentes en la vida de la Cabo Vilca. Sobre las adversidades de su tarea policial, confiesa: "No es fácil que las tapitas de las botas duren más de dos meses. Si alguien sabe de algún zapatero económico que me chifle. Gasto fortunas en tunear mis botas".

"Desde que tengo uso de razón mi único propósito fue actuar"

Gabriela Vázquez es actriz. Todos los sábados se maquilla como para subir al Maipo y se calza un par de botas taco aguja y un uniforme policial al que le adosó vistosas insignias y charreteras doradas.
El último retoque es una cartuchera "animal print" y una pistola plástica color rosa. Así le da vida a la Cabo Vilca, el personaje nacido en un show de café concert en 2009 y que hoy es el encargado de aportarle una cuota de humor a "Sabático" (Canal 11).
La gente la reconoce, la sigue, se divierten chicos y grandes con ella porque su parodia es cuidada, respetuosa y estudiada en detalle. Cada respuesta de la gente es un halago para Gabriela, o para la actuación de cabo Vilca, que se nutre de esas devoluciones.
Esta uniformada de seriedad imperturbable que parodia magistralmente los modos y códigos del personal policial, le dio a Vázquez, en 2014, varias satisfacciones.
Pero se detiene es una extra, que cuenta con enorme satisfacción: "Bajo la piel de la cabo gané un certamen nacional organizado por un programa de la TDA, coproducido por Córdoba, Buenos Aires y Corrientes, llamado El Club del Humor. Voy a representar a Salta en la final que se realizará en Córdoba en marzo. El ganador firmará un contrato para trabajar en ese programa", recordó Gabriela a El Tribuno.
¿Cómo entraste al mundo de la actuación? ¿Hacer humor estuvo en tus planes desde el principio?
Podría decir que el mundo de la actuación me atrapó en la Escuela Normal. Cuando iba a cuarto año comencé un taller que después me llevó a otro y así hasta que me encontré con Cristina Idiarte y de su mano comencé a ser profesional, en el 2002. Desde esa fecha actúo en obras dramáticas, costumbristas y, obviamente, en comedias. Pero jamás tuve la intención de hacer sólo humor. Desde que tengo uso de razón mi único propósito fue actuar.

¿Cómo fue gestándose el personaje de la Cabo Vilca? ¿Fue mutando?
Cuando Cristina Idiarte me dio el personaje para que le dé vida el espectáculo de café concert "80 Rosas Rococó" (2009), sentí miedo. Más que nada por la reacción de la gente. Y a eso se sumaba el hecho de que la obra no tenía textos: yo tenía que improvisar todas las noches y eso me generaba incertidumbre. Pero la gente enseguida simpatizó con la Cabo. No sé si por las pestañas espléndidas o porque siempre respeté a la institución policial. Yo solo uso el lenguaje verbal y corporal del policía. Jamás pretendí burlarme de ellos. A medida que lo fui creando, el personaje fue creciendo. Ahora la Cabo es más segura. También cambió el color de su pistola, pero no mucho más que eso. Creo que el cambio mayor fue por el lado de la personalidad. Hoy, lo que más me gusta de la Cabo es que es inimputable. Ella es la ley en persona.

¿Por qué creés que un personaje así tiene tanta aceptación en la sociedad salteña?
La gente simpatiza con este personaje porque tiene un humor bastante tranquilo. Yo hago reír con las situaciones; no me burlo de la gente. El humor forma parte de la actividad esencial y exclusiva del ser humano; la gente quiere reír y no hay nada más lindo que poder darle ese gusto. Yo me siento privilegiada de poder hacerlo. Y cuando encuentro a alguien que me agradece por haberlo hecho reír, siento que toco el cielo con las manos.




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