El 11 de febrero de 2012, Whitney Houston fue hallada muerta en la bañera de su habitación en el hotel Beverly Hilton de Los Ángeles. Hoy, tres años después de aquella tragedia, Bobbi Kristina Brown, la única hija de la cantante permanece en un coma inducido desde el pasado 31 de enero cuando fue encontrada boca abajo e inconsciente en la bañera de su casa en Roswell (Georgia).

El canal TMZ y el diario New York Post informaban el martes de que el padre, Bobby Brown, y la familia habrían decidido desconectar a Bobbi Kristina, coincidiendo con el aniversario de la muerte de la madre y siguiendo los consejos de los médicos que, desde el jueves pasado, les habían comunicado que ya no podían hacer nada más por salvar a la joven. Sin embargo, el abogado de Bobby Brown desmintió enseguida esos rumores y aseguró en un comunicado que la familia seguía esperando el milagro, apoyaba la vigilia celebrada por Bobbi Kristina en Atlanta y amenazaba con emprender acciones legales contra los medos que habían publicado "esas informaciones falsas".

En un primer momento, fue imposible no recordar y comparar el suceso con la muerte de su madre, pero a lo largo de la semana los nuevos datos que se han ido desvelando sobre cómo Bobbi Kristina habría llegado a aparecer inconsciente en la bañera parecen demostrar que las circunstancias no podrían haber sido más diferentes.

Hasta el pasado martes, la policía consideraba el ahogamiento de la hija de Whitney Houston y Bobby Brown un incidente médico. Tal y como le pasó a su madre, cuya autopsia, tras unos primeros días de confusión, determinó que la cantante se ahogó accidentalmente como consecuencia de una enfermedad de corazón y el uso de cocaína (además de restos de otras drogas que encontraron en el examen toxicológico). Aunque en casa de Bobbi Kristina Brown también se encontraron drogas, no ha trascendido que la joven hubiera consumido y, además, a finales de la semana pasada, el jefe de policía de Roswell confirmó a CNN que el caso pasaba a ser "una investigación criminal".

Acababan así los paralelismos con la muerte accidental de la cantante y protagonista de El guardaespaldas, y comenzaban las informaciones y rumores sobre esa investigación policial que tendría a Nick Gordon, novio y hermanastro de la joven (Whitney Houston lo crió junto a su hija, aunque nunca lo adoptó legalmente), como principal sospechoso.

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